Ni una menos, nos queremos vivas.

Hoy 25N se celebra el día  contra las violencias machistas. Cada año cientos de mujeres mueren a manos de sus parejas.

En España sólo desde  que  empezó el año han fallecido un total de treinta y siete mujeres a manos  de sus parejas o exparejas.

El problema de éste tipo de violencias, es que muchas veces la propia afectada no se atreve a pedir ayuda, por miedo a qué el agresor le haga algo a ella o lo que es peor a sus hijos.

Estas violencias son muy difíciles de detectar, porque  a simple vista el agresor se comporta de manera normal, no dando ninguna pista de lo que puede estar pasando.

La mayoría de  los casos de violencia machista, son ellas  las que acaban creyendo  que tienen la culpa sin tenerla, y todo  porque el ágresor lo único que quiere es hacerlas pequeñitas.

Muchas veces no son personas adultas las víctimas, sí no menores de edad que son engañadas por ejemplo cibernéticamente haciéndose pasar el agresor por alguien de su edad para luego cuando quedan en persona aprovecharse de la menor.

Para erradicar ésta ola de asesinatos, la sociedad exigimos al gobierno central y autonómico que tome las medidas pertinentes para qué esto no vuelva a suceder.

En el caso de que suceda el agresor sea condenado lo más rápidamente y mientras que esto ocurre exigimos que se tomen las medidas oportunas para que las víctimas sufran las menores secuelas psicológicas.

Defiéndete, nunca, NADIE, por ningún motivo tiene porqué levantarte la mano. TÚ vales más que nadie.

Si detectas alguno de estos signos ponte en contacto con la policía, puede que aún estés a tiempo de parar el problema

Primeros signos del maltrato

Ciertos comportamientos, actitudes, comentarios u omisiones son manifestaciones de la violencia de género. Puedes estar sufriendo maltrato si tu pareja o expareja…

  • Ignora o desprecia tus sentimientos con frecuencia
  • Ridiculiza, insulta o desprecia a las mujeres en general
  • Te humilla, grita o insulta en privado o en público
  • Amenaza con hacerte daño a ti o a tu familia
  • Te ha agredido alguna vez físicamente
  • Te aísla de familiares y/o amistades
  • Te ha forzado a mantener relaciones sexuales en contra de tu voluntad
  • Te controla el dinero y toma las decisiones por ti
  • No te permite trabajar
  • Amenaza con quitarte a tus hijas e hijos en caso de dejarlo

Una relación saludable es aquella basada en los principios de confianza y respeto mutuo. Si has iniciado recientemente una relación en la que pesan más el control y los celos, y aparecen alguna de las actitudes que citamos a continuación, te recomendamos estar alerta y actuar. No permitas esta situación ya que podría ser el comienzo de una relación de maltrato:

  • Él controla tu manera de vestir
  • No expresas tus opiniones libremente por miedo a la reacción de él
  • Él revisa tu teléfono móvil y las redes sociales
  • Continuamente te sientes inferior o menos que él
  • Tu pareja muestra celos frecuentemente
  • Has dejado de salir con tu círculo de amistades porque a él “no le caen bien

https://youtu.be/DFptekyd1bI

No estás sola

Mujer, no estás sola.

Recuerda que como tú muchas luchamos cada día.

Luchamos contra el sexo opuesto.

Luchamos por deshacernos de unas cadenas que nos amarran por el simple hecho de haber nacido mujer y supuestamente ser el sexo débil y oprimido.

Recuerda siempre que eres fuerte, que eres bella.

No mereces ni uno sólo de sus golpes, y para contrarrestar cada uno de ellos,
saca lo mejor que tienes,
tu bonita sonrisa.

Lucha,
por tí,
por los tuyos,
por las que no consiguieron vencer,
y sobre todo
LUCHA PARA QUE LA VIOLENCIA MACHISTA DESAPAREZCA PARA SIEMPRE.

Pero recuerda, no estás sola,
como tú hay muchas.

Da el paso para tú libertad.
Denuncialo

Amigos que son familia

Ella es María José y entró en nuestras vidas cuando yo tan solo tenía un año.

Y sí, digo en nuestras porque se metió como un torrente de aire fresco en mí vida y en la de mi madre, cuando alguien me preguntaba quien era ella señalando a mi madre decía mamá, pero y cuando alguien me señalaba para ella siempre decía papá o Ase.

Y es porque siempre ella estaba ahí cuando mi madre estaba trabajando. Cuidándome, mimandome, y aprendiendo a estimularme para que hoy sea lo que he llegado a ser. Conmigo estuvo hasta los tres años cuidándome.

Pero luego no desapareció, cada poquito tiempo seguía viniendo a verme.

Pero que mi madre no descolgase el teléfono para decirle, Marina está en el hospital, porque ese mismo día o al siguiente estaba allí haciéndome una visita, y muchas veces más que una visita, porque se quedaba conmigo para que mi madre pudiese ir a casa a descansar un rato, porque sabía que con nadie más me podía dejar tranquila.

Aún 35 años después sólo tengo que mandarle un WhatsApp para decirle que estoy tirada en la cama como una cucaracha y tres días después la tengo en mi casa haciéndome una visita.

Estas cosas no las hace todo el mundo, por eso muchas veces no hay que esperar a que la gente lleve tu misma sangre para que esté ahí en los momentos que más les necesitas.

Dia del músico y de la música

Ayer 22 de noviembre fué el día de lo que más me gusta en esta vida, la música, creo que si me dijesen que me podría llevar solo tres cosas a una isla desierta,a parte de mí silla de ruedas, tengo clarisimo que lo otro que iría conmigo sería algo donde poder escuchar música, creo que nunca podría vivir sin ella.

Sin saberlo me ha ácompañado en momentos muy importantes en mí vida, tanto para bien como para mal.

Gracias a ella he podido conocer a gente maravillosa con la que aún a día de hoy sigo teniendo contacto, y he vivido experiencias únicas que jamás pensé que iba a tener.

Me he llegado a ir fuera de Madrid capital para ver a una de mis cantantes favoritas, María Villalón, y no me arrepiento en absoluto.

Muchos de los cantantes que me gustan son poco conocidos, lo que hace que muchas de las veces que hacen un concierto vayan a salas paqueñitas, y éstas casi nunca están adaptadas para poder entrar con una silla de ruedas.

Debido a esto siempre he tenido que depender de la ayuda de alguien si quería ver el concierto.

Muchas veces eran los mismos artistas los que me cogían a mi por un lado y a la silla por otro, escaleras arriba o abajo para poder entrar a verles.

Pero otras muchas veces era la gente de las salas las que organizaban todo para que pudiese asistir al evento y eran ellos mismos los que me ayudaban a acceder al recinto.

Sorprendentemente como mucha gente ya me conocía también me echaba una mano para que pudiese disfrutar como los demás de mi gusto por la música.

Hace tres años caí enferma y lo que más compañía me ha hecho desde entonces, siempre ha sido la música. Aún recuerdo cuando estaba en parapléjicos y no era capaz de dormirme y era enchufarme los cascos con Rozalén o con María Villalón y a los dos minutos estaba completamente dormida.

Sólo ellas hacían que me relajase y consiguiera dormirme en dos minutos.

En mis ingresos en la Fundación Jiménez Díaz había una auxiliar que siempre me llamaba la chica Rozalén, porque cuando entraba en mi habitación la tenía puesta a todo volumen, ventajas de estar sola aislada en la habitación por un bicho maligno. 🤣

Todo sea dicho que la chica Rozalén luchó incansablemente hasta que logró conocerla. A burra y cabezota no me gana nadie. 🥰.

Fué un momento inolvidable después de todo lo que me había acompañado durante aquel tiempo. Y jamás olvidaré lo que me dijo.

Tampoco me puedo olvidar de hace muchos muchos años, hablamos del doce de diciembre de dos mil tres, cuando por sorpresa gracias a la fundación pequeño deseo me llevaron a conocer a Bisbal, estuve en la habitación donde tenían en vestuario para el álbum de Bulería.

Es algo que tampoco olvidaré.

Conocí por internet a un cantante que se llama Cruz y gracias a su página conocí a mi ahora amiga Rosalba. Ella empezó a colaborar con mi asociación y en uno de los campamentos me llevaron a Toni por sorpresa. No me lo podía creer, después de darle tanta murga con que fuese a Madrid al final estaba yo casi en su tierra y se acercó a verme.

En 2020 por si teníamos poco vino una pandemia, que nos dejó a todos confinados en casa, y otra vez tengo a mi lado a mi fiel compañera, la música, que seguirá estando conmigo durante casi las 24 horas del día, porque me esperan dos operaciones por delante y mucho tiempo de cama desde ya.

Yo también quiero a alguien con espina bífida

Él es mi mejor amigo, y está ahí cada día, desde que me levanto hasta que no me acuesto, lo sabe prácticamente todo de mí, por no decir todo, en el último año y medio hemos pasado de todo juntos, aunque haya sido a distancia, separados por una maldita pandemia. Hemos reído, hemos llorado… Pero sobre todo creo que hemos aprendido algo muy muy importante qué es a querernos un poquito más cómo somos. Los dos sabemos qué pase lo que pase podemos contar el uno con el otro para lo que sea, y si algo me ha enseñado este último año es que tengo que valorar a las personas que están ahí cuando las necesito realmente, así que no volveré a cometer errores del pasado y no dejaré que nadie me pisotee y estaré cuando tenga qué estár. Los dos tenemos espina bífida. ¿Y qué?

#yotambienquieroaalguienconespinabifida

Día Nacional de la Espina Bífida 2021

Un año más se celebra el día Nacional de la enfermedad con la que nací, y con la cual convivo a diario. Es una lesión de la médula espinal que hace que ésta quede fuera porque las vértebras no se han formado bien. Según a la altura que se tenga la lesión se pueden tener más o menos afectaciones. En mi caso a parte de la lesión medular tengo una emiplegia izquierda que hace que todo mi lado izquierdo vaya un poco más lento. Desde que era pequeña siempre se ha tratado de que a pesar de que el grado de lesión que tengo es muy alto fuese lo más independiente posible. Eso se ha conseguido, gracias a que desde pequeña he hecho diferentes terapias cómo fisioterapia o estimulación. Desde que era muy pequeña, o mejor dicho desde el mismo momento en que nací, ya empezaron a operarme, la primera operación fue para cerrarme la piel y meterme las vértebras para dentro. Sin esa operación no hubiese sobrevivido, ya que todo se me hubiese infectado y hubiese fallecido. La segunda operación que tuve, para ponerme una válvula ventrículo peritoneal, ésta me servía para drenar el líquido del cerebro. La espina bífida se produce por una falta de ácido fólico en el embarazo, por eso actualmente desde antes de que una mujer se quede embarazada ya se le empieza a dar para prevenir que el bebé pueda venir con esta malformación. Desde febhi y sus asociaciones llevan años reivindicando que esa enfermedad sea una enfermedad crónica para que por ejemplo en cada comunidad creen unidades de referencia donde podamos ser atendidos y no tengamos que desplazarnos a otras comunidades para poder ser revisados y sin tener que esperar veinte minutos a que venga el celador de turno, poder acudir a una consulta ginecológica sin tener que ver que cuando te toca entrar de repente entran ocho personas para subirte al potro donde te van a hacer la revisión y el cual no está adaptado para mi discapacidad, vamos lo que se viene llamando acudir al médico con dignidad. Muchas veces cuando voy a alguna revisión me preguntan si voy sola, a lo cual yo contesto que si porque hoy por hoy puedo manejarme yo sola en transporte, y que en el médico a no ser que sean cosas complicadas yo me entero bien sola, y en un centro hospitalario hay gente para ocuparse de hacerme las transferencias. ¿ Yo tengo familia, pero que pasa si un discapacitado no tiene y ni siquiera tiene amigos ni nadie que pueda acompañarle? Ya es hora de que todas las instituciones se vayan dando cuenta de que las personas con espina bífida estamos aquí, que tenemos deberes, pero también derechos. Y que como bien dijo alguien a quien admiro mucho hace no demasiado tiempo, nuestro colectivo tristemente está silenciado, no estamos acostumbrados a ser nosotros mismos los que nos quejemos y eso es perjudicial para nosotros porque luego no sabemos defendernos.

David y su primera silla de ruedas eléctrica

Este relato también es parte del ejercicio qué me mandaron en la biblioteca, solo que publicado en tercera persona.

David tuvo una infancia demasiado complicada, pero en 2005 eso cambio.

Por fin abandono la casa en la que se había criado, en la cual se supone que debería de tener su vida hecha pero no, no era así, subida empezaría a partir de ese momento.

Ahí aprendería a valerse por sí mismo dentro de sus posibilidades y su gran dependencia.

Quizá llego tarde demasiado tarde pues él ya tenía 19 años. Se había perdido su adolescencia, pero lo que no sabía era qué lo mejor estaba aún por llegar.

Al empezar a vivir en la casa nueva por fin empezó a salir a la calle solo con los amigos que había hecho en el instituto y que hasta ese momento habían empujado su silla cuando salían junto pero eso no quedó ahí, y es que también llegaron otras cosas cómo prácticas en empresas, salidas a conciertos boleras…

Todo esto gracias a su fiel compañera compañera de cuatro ruedas que le acompañaba dónde su mente podia imaginar. Darse cuenta de cómo es realmente la vida real le costó mucho al muchacho, pero poco a poco y con ayuda de su gente lo fue consiguiendo, y en la medida de lo posible tomando el las riendas de su propia vida junto todo esto fue posible gracias a los apoyos tanto de su familia cómo de una asociación cercana que le proporcionaba asistentes para sus tareas personales.

Empezó a hacer una vida mucho más normal, por lo que no solo su ánimo mejoro sino que también podía hacer planes más acordes a la gente de su edad.

En uno de esos planes pudo conocer a una chica, se llamaba Marina, empezaron a hablar para conocerse mejor y resultó que tenían muchos gustos en común.

El primer fin de semana fueron over un partido de baloncesto… A los tres meses estaban viviendo juntos, por qué habían encontrado una casa adaptada en el centro de Madrid. Estaban encantados porque ya tenían lo que siempre habían deseado, amigos, trabajo, pareja… Y tres meses después de vivir juntos, decidieron casarse.

La decisión no fue fácil coma porque había mucha gente que no estaba de acuerdo, por el qué dirán, pero les dió igual.

Los dos estamos felices, qué era lo que les importaba. Al año y medio de casados pasó algo que nadie esperaba, Marina tubo una falta en la regla, pero a los pocos días empezó con mareos y con vómitos.

Ahí fue cuando acudió a su médico de cabecera, quién le derivo al ginecólogo.

Este fue quién la dijo que estaba embarazada de tres meses.

A partir de ahí fueron plenamente felices pués tuvieron un pequeño que les dió toda la felicidad que les faltaba.

Una rubia con dos tornillos de menos en la cabeza

Hace muchos años, más o menos dieciocho, o quizás alguno menos, yo estaba estudiando el segundo ciclo de la eso en el i.e.s parque Aluche.

Por aquel entonces había dos técnicos encargados de las personas con alguna discapacidad.

Una de ellas siempre fué especial, porque desde el primer momento en el que entró al centro siempre tuvo claro cuales eran sus derechos, pero lo más importante, nunca olvidó que nosotros teníamos obligaciones, pero lo más importante, también teníamos derechos.

Y ella se encargaba de que fuesen cumplidos. Tanto es así que ella es una de las promotoras de mi independencia, gracias a ella, a la enfermera que estuviese en cada momento y a los fisioterapeutas pude cumplir mi sueño de salir con mis compañeras en el recreo, aún sin tener la silla eléctrica para poderme mover yo sola.

Desde que salí del instituto, que yo recuerde, no nos hemos vuelto a ver, pero en menor o mayor medida nunca hemos llegado a perder el contacto.

Hace prácticamente un año que este blog abrió sus puertas, y desde entonces he compartido muchas de las publicaciones qué hay en él con mis contactos.

Hoy esta rubia de la cuál os estoy hablando me ha dado nuevamente una gran lección.

Llevo desde el sábado tirada en la cama por culpa de unas malditas escaras que no me dejan vivir, desde hace más de un año. El jueves cuando fuimos al médico y escuché lo que llevaba tiempo evitando escuchar, y es que me tenía que tumbar en la cama y solo podía levantarme 2 horas al día por la mañana y 2 horas al día por la tarde. Casi me da un infarto, la verdad es que no me lo he tomado nada bien, porque he tenido que dejar todo lo que tenía hasta ahora. En la cama hacer cualquier cosa me cuesta horrores, así que me desánimo muchísimo, pero ayer, una rubia loca que hace mucho que no veo me dió una gran lección y fue que el que algo quiere algo le cuesta y hay que luchar siempre por lo que se quiere. Cuando fuí a contarle que estoy en cama con escaras, ella me comentó que tenía pendiente hablar conmigo porque quería pedirme permiso para utilizar un texto mío en su clase de teatro.

Sin ella saberlo, me revivió, me devolvió las ganas de seguir trabajando, aunque con una y mil dificultades de por medio.

Y así fue, por qué me puse a trabajar y pasar un texto a limpio para ponerlo en el blog, y así ella lo pudiese usar para su clase, pero ya trabajado y revisado.

Gracias porque a pesar de la distancia y los años sin vernos aún sigues valorando mi trabajo. Se te echa de menos.

Mi primera silla de ruedas eléctrica

Sé que este relato ya lo he subido antes, pero en el taller que comencé en la biblioteca este año nos propusieron coger un relato que tuviéramos escrito y trabajar sobre él intentando acortarlo sobre un número de palabras que nos daban. Y este ha sido el resultado.

Llego demasiado pronto, y quizás para mí corazón no sería la primera. Desde el nacimiento viví en el barrio de Arganzuela, dónde nada fue demasiado fácil para mí, escaleras por todas partes, cuestas…

Las barreras empezaban en mi propia vivienda, en la que aunque tuviese una silla en condiciones ni siquiera podía salir porque empezando por el ascensor la silla entraba muy justa porque era pequeño, tuvimos que comprar la más pequeña que había, por lo que tenía muy poca potencia y en la calle era difícil la movilidad.

En 2005 nos mudamos a Carabanchel, y ahí fue cuando por fin la silla que tenía dio sus frutos, o intentó darlos, porque todo fueron problemas, estaba más en el taller que en mí culo.

A pesar de todas las veces que me dejó tirada por la lluvia, y la tenía que poner en marcha a golpes en el mando para seguir andando, o cuando se mojaban las escobillas y me dejaba parada, hicimos grandes cosas juntas.

Gracias a ella, aunque tuve una infancia difícil, empecé a salir sola con las amigas que había hecho en el instituto y que hasta ahora habían sido las encargadas de empujar mi silla cada vez que queríamos salir.

Ellas mismas fueron las encargadas de enseñarme casi todo lo que se de movilidad, medios de comunicación etc.

Esta silla no duró mucho, porque pronto acabo estropeandose del todo, y por fin llegó la que si fué mi primera silla de ruedas eléctrica.

La primera en condiciones. Con ella por fin llegó el poder hacer prácticas en empresas, pero ahora ya en condiciones y sin miedo a quedarme tirada.

También llegó el ocio, ir a conciertos, boleras o incluso un trabajo fijo. Todo esto gracias a mi gran y fiel compañera de cuatro ruedas, que aunque muchos piensen qué es una mala aliada, yo pienso todo lo contrario.

Es lo mejor que tengo, mis piernas, la que me llevas donde mi cabeza puede imaginar.

Muchas veces por la falta de accesibilidad en los sitios, es más complicado llegar donde uno quiere, pero siempre se encuentra a gente o el camino que te echa una mano para llegar al destino.