UN ENCUENTRO INESPERADO, Y CON EL MOGOLLON DE PERIPECIAS

Una mañana del mes de marzo un hombre de unos 40 años se levantó de la cama después de haber pasado no muy buena noche, y es que llevaba dándole vueltas a algo desde la tarde anterior. recogiendo su casa para mudarse a Paris había encontrado algo que se llevaba buscando mínimo 16 años. Si iba a la policía con ello sabía que le iba a traer problemas, pero y que hacía con aquel cuchillo jamonero medio oxidado y ensangrentado. Se paro unos minutos a pensar y ni corto ni perezoso se dispuso a buscar unos guantes para no dejar sus huellas y una bolsa donde poder transportarlo, cuando lo metió en la bolsa con sumo cuidado se dispuso a ir hacia el coche, pero cuando estaba de camino, Martin, que así se llama nuestro protagonista se encontró de sopetón con la hermosa de su vecina Rosa, del susto que se pegó se le cayó la bolsa y al caer se hizo un corte en el lateral de esta, dejando al descubierto lo que había en su interior. Este se apresuró a coger bien todo, pero parece que ya era demasiado tarde, porque estaba claro que Rosa le había visto y se había dado cuanta del bulto que este llevaba consigo. Ella le saludo con una bonita y amable sonrisa, pero para sorpresa de nuestro querido amigo se agacho a ayudarle con el bulto, y este sorprendido se tropezó y cayo al lado del roto de la bolsa. La amable señorita se dispuso a ayudarle a levantarse a lo que él respondió con gritos y manotazos. Rosa se retiró un poco bastante asustada, pero en un segundo Martin se recompuso y se puso en pie. Ya más calmado le pidió perdón a la dama y le explico que no necesitaba ayuda y que había reaccionado así porque tenía fobia a la cercanía de la gente, lo cual esta pareció tragárselo así que se quedó bastante tranquilo. Los chicos cruzaron unas pocas palabras y caballerosamente nuestro chico le dijo a Rosa que se tenía que ir, ya que llevaba un poco de prisa, ella le pregunto que para donde iba a lo que él le contesto que iría hacia el norte de la ciudad a hacer unos papeles, ella le pidió que la acercara a la comisaria a lo que el acepto a regañadientes. Se encaminaron al coche y Martin metió la bolsa en el asiento de adelante junto a él y abrió la puerta trasera para que su vecina subiera. Arranco con decisión y puso dirección a la comisaria lo más rápido que pudo. llegaron en 15 minutos y al bajar Rosa le pregunto si podía esperarla para luego acompañarle a donde el fuera y volver juntos a casa. Dudo un momento, pero pensó que si entraba con ella en la comisaria vería lo que haría y sabría así si esta le denunciaría o no, ya que sospechaba que, aunque de refilón había visto el cuchillo. Pero a la vez pensó que no podía entrar y dejar la prueba del delito sola y expuesta a ser vista, aunque tampoco entrar en la comisaria con la bolsa, por lo que decidió arriesgar y marcharse dejando allí a su vecina y exponiéndose a que le delatara. Arranco el coche no muy convencido, pero siguió con su camino, unos metros más adelante vio una tienda de chinos por lo que pensó en entrar y comprar una bolsa nueva más grande para guardar bolsa con bolsa. Salió corriendo hacia la tienda y por suerte tenían bolsas de tamaño suficiente en la misma puerta así que la cogió rápido y salió hacia el coche, arreglo todo y se dirigió rumbo a la comisaria a recoger a su vecina. Al llegar a la puerta e ir a entrar dio la casualidad de que ella ya salía por lo que no tuvo que dejar demasiado tiempo solo el coche. Esta al verle se sorprendió y le pregunto qué hacia allí, pero no se paró a contestarla y la azuzo hacia el vehículo. Una vez dentro la muchacha le pregunto hacia donde se dirigían a lo que este contesto que, hacia casa de un amigo suyo, que tenía que entregarle unas pertenencias. Ella le pregunto si a su amigo no le importaría que fuera acompañado a lo que él le contesto que no, pero que se preparara para andar mucho porque la casa de su amigo estaba en mitad de un bosque y que ya no había marcha atrás de volver a casa a dejarla ya que se le echaba el tiempo encima. Rosa no puso ningún problema por lo que iniciaron el viaje. Tardaron en llegar unos 20 minutos, en los cuales fueron charlando de diferentes cosas. Al llegar los dos chicos bajaron rápido del coche pues aún tenían un largo camino por recorrer, el único problema es que Rosa no sabía la verdad de donde iban y que en realidad iban a esconder las pruebas del asesinato del abuelo de su vecino, pero no solo eso, sino que a partir de ese momento le esperaban una serie de oscuras y terribles aventuras. Aparcaron el coche bajo unos frondosos árboles, para que así si pasaba un avión no viera el coche desde las alturas y bajaron del coche. Nada más bajar se miraron y el muchacho le indico el camino donde debían ir después de pensar unos segundos. Empezaron a andar, pero solo había vegetación baja por lo que tuvieron que caminar más de lo previsto, Martin se empezó a poner nervioso ya que estaba tardando demasiado en deshacerse del dichoso cuchillo y su acompañante empezaría a sospechar si no lo había hecho ya. Llegaron a un punto en el que ya estaban cansados y ella se empezaba a impacientar. De repente el camino se puso muy complicado ya que para seguir tenían que cruzar un rio con bastante agua, pero es que también estaba lleno de rocas y en su mayoría puntiagudas y peligrosas. Iba a ser muy complicado pasar aquello, pero tenía que seguir, no se podía rendir ahora que ya casi lo había conseguido y después de las peripecias que estaba teniendo que pasar. Los muchachos se miraron, pero decididos se remangaron los pantalones y se cogieron de las manos para pasar el terreno e ir más seguros. Pero había una complicación añadida y era la bolsa, era demasiado grande y contenía algo demasiado peligroso. Cogidos entre sí y despacio empezaron a caminar, en el camino había piedras más grandes que eran medianamente fáciles de sortear, pero también había hoyos y piedras un poco más pequeñas lo que hacía todo mucho más complicado. En los hoyos había pequeños animalitos que te mordían cuando intentabas pasar, así que era complicadísimo andar ni medio paso, ya que a la mínima te tropezabas y caías al suelo. Al empezar a resbalar la bolsa empezó a desteñirse lo que dejó al descubierto la de debajo y lo que es peor el roto. Esto hizo que nuestro chico empezara a correr para no ser descubierto dejando a su compañera atrás, pero este se tropezó y cayó sobre una gran piedra muy puntiaguda, lo que hizo que a Martin se le rompiera la camisa y lo que es peor la bolsa donde llevaba el objeto, el cual empezó a salirse de donde iba guardado, porque había tenido la mala suerte de traspasar las dos telas. Al ver lo que había dentro de la bolsa y que además la sospecha que tenía la muchacha de que había cambiado de sitio de transportar sus pertenencias se empezó a poner muy nerviosa y pensó en marcharse pero este presintió lo que iba a suceder y se adelantó diciéndole que el objeto que llevaba encima no era peligroso y que solo lo llevaba encima porque era un recuerdo familiar e iba a dárselo a un amigo para que se lo barnizara y así se conservara mejor. Esta no se creyó mucho la historia porque el cuchillo parecía estar lleno de sangre, pero no podía escapar en ese momento, así que con gran miedo siguió la ruta. Con gran esfuerzo consiguieron pasar el rio y seguir el camino, y cuál fue su la sorpresa del muchacho que a lo lejos se encontraron con una casa construida de troncos de árbol. Este le hizo pensar a su fiel acompañante que ya habían llegado a la casa de su amigo, donde le darían el cuchillo para que lo barnizara. Esta le pregunto si había que esperar a que lo barnizara o solo dejarlo y se lo devolvería otro día, a lo cual le contesto que solo era dejarlo y volverían a casa, y él lo recogería cuando volviera de Paris. Al llegar a la casa nuestro chico le dijo a Rosa que esperase un momento, tenía que averiguar si la casa estaba habitada o abandonada para saber cómo poder actuar. Nada más empezar a dar una vuelta se encontró con un anciano con el pelo muy largo y una barba muy larga y espesa. Se acerco a él y le pregunto si vivía allí a lo que este le contesto que sí y que era el dueño de ese paraje. Nuestro chico le pregunto qué porque vivía en ese sitio tan solitario, sin posibilidad de atención médica y sin ningún sitio donde poder comprar comida, a lo que el anciano le contesto que, si tenía cosas para alimentarse, él se alimentaba de los animales que cazaba en aquel sitio y cuando se ponía malo el sabia en cada momento que planta tenía que tomar para curarse. Martin se quedó observando a ese hombre tan curioso y a la vez se quedó pensando en qué hacer con el propósito que traía porque ya no era uno su impedimento si no dos los que tenía para deshacerse del objeto que traía al hombro y a parte aquel hombre tan bondadoso era la coartada perfecta para que su vecina se creyera que era el amigo a quien le llevaban la mochila. Pero el problema era que ya serian dos los que sospecharían de él. El hombre solitario le pregunto a Martin que hacia tan solo y con la sola compañía de una mochila por allí y el se quedo parado pensando que decir, ya que ahora tendría que inventarse una segunda historia, pero a la misma vez había un problema y es que estaba su vecina y tenia que concordar con que ese amigable ancianito era a quien habían ido a llevar el cuchillo pero a su misma vez él no se podía enterar o nuestro protagonista se vería en problemas. El joven le explico al hombre que no andaba solo, si no que estaba con una amiga que estaba esperándole mientras el inspeccionaba el terreno y que estaban allí en busca de un amigo pero que le daba la impresión o bien que se habían pedido o de que su amigo ya no vivía allí. El anciano le rogo que fueran a por su amiga mientras le iba contando que el solo vivía allí hace tres años y antes vivía allí un hombre de mediana edad que el mismo paseando por allí un día se encontró muerto. Al encontrarse la casa vacía decidió trasladarse allí y empezar la vida tranquila que siempre había deseado. Al decir esto el joven protagonista lo primero que pensó es en que la historia de aquel anciano se parecía mucho a la suya, ya que también había un fallecido que no se sabía quién lo había matado, pero ¿dónde habría enterrado este abuelo el cuerpo del anterior habitante del bosque?, la historia cada vez se iba liando más y sin ningún motivo ni explicación aparentes. Antes de llegar donde su vecina le pregunto a su nuevo amigo quien le dijo que se llamaba Arturo. Cuando llegaron con su vecina hizo las presentaciones y le conto a ella como se llamaba su nuevo amigo y que llevaba viviendo allí tres años, pero omitió que se encontró a un hombre muerto allí. Parece que su vecina se quedo conforme. El hombre les ofreció pasar noche allí, puesto que había sitio de sobra, a lo que dado que se estaba haciendo de noche ellos accedieron. Nuestro protagonista ya tenia la excusa perfecta para llevar a cabo su plan, o al menos intentarlo. ¿pero que debería hacer si era descubierto por alguno de los otros dos? Debería de trazar un plan lo más rápidamente posible y mantener la mente fría. Cuando llego la hora de acostarse Martín puso la maleta de almohada y sobre esta una sábana doble que Arturo le había dejado, y se hizo el dormido hasta que todo el mundo en la casa se durmió, entonces el con la cabeza muy fría y buen amueblada se levanto y cogió su bolsa y salió de la casa decidido a realizar lo que tenia entre manos. Para ello cogió una pala que encontró en un rincón de la casa, para poder hacer el agujero sin problemas. Empezó a dar vueltas en busca de un lugar adecuado para enterrar el cuchillo y de repente se encontró con un lobo. El animal empezó a atacarle y el empezó a gritar lo que hizo que sus compañeros de piso se alarmaran al escuchar los gritos y salieran en su búsqueda.  Cuando llegaron él ya se había deshecho del lobo, y aun con algunas magulladuras empezó a hacer un hoyo en un sitio algo retirado de la casa.  Lo que nadie imaginaba era que el deshacerse del lobo era que lo había matado, por lo que cuando sus amigos llegaron le encontraron con el lobo metido en el agujero e intentando enterrar el cuchillo en otro agujero contiguo. Los dos se quedaron parados, ya que estaba claro que el lobo lo había matado con los palos que yacían ensangrentados al lado de este, pero ¿de dónde había salido el cuchillo? Todos se miraron entre si con cara de pocos amigos, y a nuestro protagonista le empezó a entrar mas miedo que en toda su vida junta, porque le habían descubierto y ahora tenia que trazar un plan lo más rápido posible, pero que debería hacer. El hombre mayor se asomo a los dos agujeros que el otro hombre había hecho y muy enfadado empezó a gritarle que si no sabia que el lobo en aquella zona era una especie protegida, el le dijo que no sabia nada y que lo sentía, pero que se había sentido atacado y lo había tenido que matar. Arturo cogió un palo con la intención de darle un estacazo a Martín, pero este se adelanto y el golpe se lo dio el, con tan mala suerte que lo mato. Rosa que vio todo salió corriendo, pero Martín la alcanzo y la intento tranquilizar, pero en un descuido de esta cogió uno de los palos de la pelea con el anciano y la pego en toda la nuca y también la mato. Después de los dos asesinatos nuestro protagonista enterró los cuerpos de las dos personas y el animal y después salió de allí con paso ágil hacia su casa donde por fin podría descansar tranquilo tras deshacerse de la prueba que le llevaba torturando tanto tiempo y al fin había encontrado.

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