Una escritora en apuros.

Desde que nací la vida ya se encargó de enseñarme que la vida no es fácil. Tener una discapacidad no es tarea fácil, pues desde que nacemos siempre estamos rodeados de dificultades de todo tipo. Como pueden ser operaciones, médicos etc. En el colegio solemos tener problemas a la hora del aprendizaje, pero cuando nos planteamos tener cierta independencia vienen los problemas, porque en muchos casos tenemos barreras arquitectónicas que nos impiden salir de casa. Una vez que se han superado estos, empiezan las barreras que hay en la calle, cómo son autobuses con la rampa estropeada, ascensores de metro que no funcionan, aceras levantadas y un largo etcétera. Otra de las barreras más importantes que nos solemos encontrar es a la hora de encontrar un trabajo, en mi caso me costó mucho, pero llegó, al final encontré un trabajo adecuado a mis necesidades, es decir de cuatro horas, pero a casi dos horas de mi casa. Tenía que coger varios medios de comunicación y muchas veces muchos de ellos tenían averías que me impedían llegar a mí puesto de trabajo con normalidad, y sí, hablo en pasado, porque llevo creo que casi tres años sin trabajar. En estos tres años he hecho de todo. Hasta que por fin he decidido dedicarme a lo que veis ahora, mi pasión oculta, la escritura. Pero nadie dijo que todo iba a ser de color de rosa, porque como alguien dijo en su día las desgracias nunca vienen solas, en marzo me dió una obstrucción en un uréter, me puse muy malita, pero al final salí adelante. De tantos ingresos me han acabado saliendo escaras, y por el covid fuí dejando irme a curar porque tenía miedo, así que al final la cosa se ha hecho más grande y preocupante de lo que debería y ahora al final he hecho lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo, qué es ir al médico especializado, pero es que las cosas se han puesto más negras de lo que yo creía, porque no solo me tengo que quedar en la cama durante muchos meses, sino que me tienen que operar así que la vida se me ha parado de un golpe. Los cursos que había empezado en la biblioteca los he tenido que dejar, y ahora tengo que buscarme las mañas para que si quiero seguir escribiendo poder hacerlo en la cama, hasta ahora nada había sido fácil, por qué escribir ya de por sí me cuesta mucho, así que muchas veces tenía que hacerlo en un programa qué tengo en el ordenador, que escribe con la voz, pero es que ahora el ordenador va a ser algo imposible de utilizar por el gran tamaño que tiene y el poco espacio que hay en la cama, así que me tendré que buscar las mañas para poder seguir haciendo lo que más me gusta. Alguna sugerencia?

2 comentarios sobre “Una escritora en apuros.

  1. Mucho ánimo. Marina. Q con ganas y esfuerzo al final se consigue. Yo te entiendo por q también tengo muchas cosas. No como tú . Pero en una cosa somos muy parecidos solo unos cabezones q no tiramos la toalla y mejor o peor. Tiramos para delante. Y aunque hay días malos. Siempre buscamos algo
    positivo

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