Día Mundial de la salud 2022 «Nuestro Planeta Nuestra Salud»

El día 7 de abril se celebra a nivel mundial el día de la salud.

Este año este relato se lo quiero dedicar muy especialmente a todos los sanitarios, pero en especial a los que en estos dos últimos años han estado cuidando de mí incansablemente sin poner una mala cara, aguantando mis miedos, mis inseguridades, pero siempre al pie del cañón para que yo estuviese lo mejor posible.

Gracias al equipo de Urología del hospital 12 de octubre que desde el minuto uno desde hace dos años cuando me llevaban de urgencias siempre me atendían como una paciente suya, hasta que gracias a uno de mis ángeles de la guarda me explico cómo poderme cambiar de hospital y ahí fue cuando por fin me devolvisteis la vida gracias al Dr Medina después de que en marzo del año pasado me dió el cólico más fuerte de todos, que me tuvo en el hospital durante un par de días sin saber ni dónde estaba y durante 15 días ingresada. Me pusieron una sonda en el riñón que me han mantenido durante un año y me ha permitido vivir con normalidad durante todo este tiempo, ya que gracias a ella me han dejado de dar cólicos.

Mientras he estado con la sonda puesta cuando me ha dado problemas y he tenido que acudir a urgencias, que la verdad han sido unas cuantas veces, siempre me han tratado super bien, y cuando he ido con miedos o inseguridades nunca les ha importado atenderme las veces que haya hecho falta.

Sé que durante estos dos últimos años ha habido mucha gente a la que he hecho daño, a veces conscientemente en ese momento pero por qué mis nervios ya no podían más pero sin intención de hacer ningún daño porque cuando se me pasaba el cruce de cables me daba cuenta que lo que había hecho no estaba bien y a veces inconscientemente sin saber la magnitud del daño de lo que estaba diciendo, pero cuando luego me paraba a pensar o alguien me hacía razonar me daba cuenta que había metido la pata hasta el fondo.

Unos de los que más han pagado el pato han sido mis padres, que siempre se llevaban y se llevan mis malas leches incontroladas. Sobre todo cuando se me descontrola la medicación y pierdo los estribos.

Algunas veces me gustaría echar el tiempo atrás para poder hacer las cosas de otra manera y así vivir algunas cosas de diferente manera con la gente y quizás así no saldría tan mal parada.

Mis padres no serán profesionales de la salud, pero siempre están ahí cuando caigo enferma o cuando tengo algún problema de salud cómo es el caso de las escaras que mi madre lleva un año curandolas.

Tampoco me puedo olvidar del trío de Moratalaz, que durante mi época más chunga han estado ahí animándome como las qué más y atreviéndose a llevarme a sitios que nunca antes se había planteado nadie.

Y por último no me puedo olvidar de alguien que es como una segunda madre para mí, dicen que muchas veces la familia no es de sangre y es verdad, por qué ya lo he comprobado varias veces. En este caso habla de Carmen, que lleva trabajando con nosotros 20 años, me conoce cómo os he dicho como mi madre, y sabe en cada momento lo que necesito incluso muchas veces sin llegar a pedírselo. En esta pandemia una vez más ha demostrado que quién quiere puede no dejándonos tirados cuando más la necesitábamos.

Actualmente llevo en cama desde noviembre por las escaras, cuándo fui me dijeron que me operaban a la semana siguiente pero como me habían dicho que me operaban de piedras en Navidad lo tuve que retrasar así que cuando fui hacerme la revisión anual a parapléjicos en enero el de las escaras me dijo podía retener que esperar hasta el verano o un año porque hay más camas de hombres que de mujeres y yo aquí mientras tanto tirada en la cama y sin poder hacer prácticamente nada.

Por suerte en abril me han operado de las piedras pero ahora a saber cuando tocará la otra. Me parece muy injusto que a los enfermos crónicos ante una situación de pandemia se nos haya dado de lado, pero más injusto me parece qué un hospital me tenga tirada en una cama por el simple hecho de ser mujer.

Tampoco me puedo olvidar de los chicos del grupo friends, porque aunque aún no les conozco en persona están ahí siempre desde hace unos meses para subirme la moral cuando más lo necesito con una simple chorrada o simplemente buscándome los planes qué vamos a hacer cuando me pueda levantar de esta maldita cama.

Y mi tía Mari Tere qué está todos los días al pie del cañón intentando sacarme una sonrisa para que esté encierro sea lo más llevadero posible.

Por último no me puedo olvidar de algo que me lleva acompañando toda mi vida, pero en especial estos dos últimos años en los que el COVID y ahora las escaras me están manteniendo más tiempo encerrada en casa, y es la música, ya he oído en varios sitios que la música hay estudios que dicen que cura, y yo no sé si estará probado científicamente o no, pero lo que sí se en carne propia es que cuando estás con el ánimo bajo ayuda a subirlo, y te hace pensar en otra cosa al menos por un momento.

David, siempre ahí intentando sacarme una sonrisa, aunque tú estes hecho mierda por dentro. Gracias por ser y por estar a cualquier hora del día y por haber aprendido a saber cómo estoy con tan solo un Hola.

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