Alas de cristal #Reload

HELEN ÁLVAREZ Cuanta pureza desprenden sus alas Dulce galopante ser Me acaricia con su alegría Desbordo en gratitud al observarla serena, segura y confiada Entrelazada en mi mano sentí el palpitar de su pequeño y frágil corazón Cuantas cosas le escuché decir al  deslizar mis dedos sobre el terciopelo de sus alas Sólo fueron unos […]

Alas de cristal #Reload

Sanitarios que se dejan la piel mientras que la sanidad se cae a pedazos, mientras que el gobierno de la comunidad desaparece.

Cómo siempre unos días del mes de agosto desde hace aproximadamente cuatro años me los estoy pasando en el hospital doce de octubre. Cada año la situación es peor, La presidenta de la comunidad empezó por cerrar camas, siguió por cerrar partes de una planta y este año ya ha cerrado plantas enteras de ingreso, de este, porque en otros hospitales lo que ha hecho es cerrar plantas enteras directamente.

Esto hace que los hospitales estén masificados, porque hay menos dotaciones y a la vez menos personal.

Sin embargo la sociedad a la que atienden somos la misma, pero cada vez más envejecida y con problemas más crónicos, lo que quiere decir es que cada vez vamos a necesitar una mayor atención de nuestro sistema de salud.

En 2020 empezó una pandemia a nivel mundial donde nuestros sanitarios dieron la talla más que de sobra y demostraron que eran capaces más que de sobra de sacar adelante a un país en el que mogollón de gente se puso enferma al mismo tiempo y en el que por desgracia tuvieron que ver morir a gran parte de la población, sobre todo a gente mayor.

Por esa época se hicieron muchos contratos que llamaron covid, es decir que esos profesionales cuando se terminase la pandemia se irían a la calle. Éstos tenían un año de duración y después de haber dado lo mejor de ellos, haberse partido el lomo trabajando como burros echaron a más de tres mil trabajadores a la calle, dejando solo a unos pocos en especialidades muy específicas y dejando otra vez una sanidad que había demostrado una vez más que es una de las mejores del mundo por los suelos y solamente por la falta de personal sanitario y de instalaciones, en definitiva, por la mala gestión de quien nos gobierna actualmente en la comunidad de Madrid, y solo porque según ellos la pandemia ha finalizado, pero eso no es verdad, porque sigue habiendo covid y siguen apareciendo más variantes, y esto lo que esta haciendo es que el resto de enfermedades, sobre todo las crónicas han pasado a un segundo plano, las listas de espera para las operaciones han aumentado muchísimo y también la espera para coger cita para un médico especialista o incluso el médico de cabecera.

Esto conlleva que las urgencias médicas estén masificadas.

Hace unos días tuve que visitar las urgencias del hospital doce de octubre y por suerte esta vez iba en ambulancia así que no me tocó esperar en la sala de espera, la cual suele estar hasta arriba de gente siempre, dentro en las camas estábamos un montón de gente y como siempre el personal corría de un lado para otro para llegar a atendernos a todos los que estábamos allí, y la verdad que no me puedo quejar porque era como siempre una atención personalizada y magnífica, dedicándome el tiempo necesario en cada momento e incluso cuando necesitaba unas palabras de aliento también estaban ahí para dármelas.

Estuve allí si no recuerdo mal como casi dos días, pero el segundo me lo pasé esperando habitación pero el hospital está lleno y como tiene que ser una habitación para mí sola por el aislamiento de contacto por la bacteria que tengo en la orina pues es más difícil encontrarme una completamente libre.

Lo peor fue cuando ya por fin me subian a la habitación, cuando salíamos de la sala en la que estaba en urgencias se me cayó el alma a los pies y la cara de vergüenza, porque en la entrada a la sala había una cola como de seis ocho personas esperando cama, incluso algunos con cama esperando hueco, pero lo más sangrante es que todos o casi todos eran personas mayores sentados en sus sillas de ruedas, muchos de ellos con Alzheimer, gritando desesperados y desorientados porque no sabían dónde estaban y otros atónitos porque no entendían por qué las otras personas que estaban allí gritaban sin ton ni son.

Y ahora me pregunto yo, ¿De que vale que nuestros profesionales de la salud se estén partiendo el lomo si nuestro gobierno de la comunidad no pone medios para que estos trabajen dignamente?

Desde aquí quiero mandar todo mi apoyo a esos profesionales que cada día dan todo de sí mismos y un poquito más para que el resto de los ciudadanos estemos bien atendidos, y todo ello con una sonrisa y la mejor de sus caras.

Y también quiero mandar todo mi apoyo y mi cariño a esos profesionales que dieron todo de ellos y un poco más y cuando el gobierno dio por terminada la pandemia se quedaron sin trabajo, bajo mi punto de vista injustamente.

No quiero terminar este escrito sin reclamar una vez más una sanidad pública, accesible y de calidad, tengamos una discapacidad, seamos del país que seamos, pensemos como pensemos y queramos a quien queramos.

Hasta siempre al hombre de la eterna sonrisa y el gran corazón.

Hoy me toca escribir esto con el corazón hecho pedazos. Te has ido, quizá demasiado pronto, seguramente rodeado de la gente que más querías y te querían.

Nunca olvidaré cuando apareciste hace ya unos cuantos años por el campamento y al presentarte parecías alguien muy muy tímido, yo ya os conocía a ti y a tú familia, no recuerdo muy bien si de fisio pero en tu primer campamento fue cuando me di cuenta que no eras tan tímido como parecías.

Desde los primeros días tenías muy claro tú objetivo y es que ibas a por mí y que trabajito me costó hacerte entender que entre nosotros no podía haber nada por la diferencia de edad que había entre nosotros.

Hacía dos años que no te veía como a casi todos los compañeros, pero últimamente nos habíamos visto un par de veces en el hospital y aparentemente se te veía bien. Hasta que hoy por sorpresa nos enteramos de tu partida.

Vuela alto y contagia por ahí arriba con tú sonrisa y sobre todo manda mucha fuerza a los que dejas por aquí, que seguro la necesitan. Hasta siempre Fe

Día de los abuelos 2022

El día 26 de julio fué tu día, el día de los abuelos. Hace siete años de tú partida y aún no me acostumbro a no tenerte, algunas veces pienso que es mejor que te hayas ido y no te haya tocado vivir esta pesadilla que nos está tocando vivir.

Pero otras me haces mucha falta, quizás demasiada.

Te recuerdo como si fuera ayer, cuando dábamos nuestros paseos por el retiro o por la estación de Atocha y no me podía separar de ti hasta dejarte en la puerta de tu casa, dónde te encontrabas seguro.

Se que desde donde estés nos estarás cuidado siempre.

¡Y llegó tu nueva vida!

El día 4 me desperté con un mensaje de alguien que conocí hace muchos años y que aún a día de hoy sigo teniendo contacto con él.

Es una de esas personas que desde el minuto uno en el que le conoces sabes que merece la pena tenerle en tu vida porque le mires por donde lo mires solo derrocha positivismo y te enseña que aunque el día sea una mierda siempre hay que tirar hacia delante sin mirar atrás, porque aunque las cosas se te pongan chungas tarde o temprano acabarán por ponerse de tu parte, y de eso él sabe mucho porque ha pasado demasiadas cosas pero con paciencia y positivismo siempre ha conseguido salir adelante.

Por eso el día cuatro después de mucho esperar y de muchas idas y venidas a diálisis por fin has recibido lo que tanto esperabas y necesitabas, tu riñón.

Si algo he aprendido de ti desde que te conozco es que nunca hay que tirar la toalla, y se que muchas veces lo has estado pasando mal pero nunca te ha faltado esa palabra de aliento, ese chiste o cualquier tontería para el que tenías al lado y que sabías que lo estaba pasando mal.

Gracias por haber convertido días grises en días nublados y por haberme escuchado cuando más lo necesitaba a pesar de que quizás eras tú el que estaba peor que yo.

Ahora empieza tu nueva vida y espero que la disfrutes tanto o más como lo has venido haciendo hasta ahora y en cuanto pueda nos tomemos un algo por la peseta que ya hay ganas.

Y estamos de vuelta «o eso creo»

Pues aquí estoy de nuevo tras un tiempo sin aparecer por aquí.

Durante este tiempo he comprobado de nuevo que no soy imprescindible para nadie y que el concepto de amistad no es igual para todo el mundo.

Llegó el verano y con él el campamento, nadie me echó de menos o por lo menos en esos días mientras que yo me quedaba en Madrid en la cama, ni un mensaje con un te echo de menos.

Pero al volver a Madrid vuelven los mensajes, como si no hubiese pasado nada y algunos con algún te he echado de menos, quizás llegan tarde aunque sé que son verdad. Pero como siempre no sé cómo hacerle entender a la gente que me importa y que me hubiese gustado estar ahí, y ya que no he estado al menos que me hubiesen recordado, pero siempre es el mismo sentimiento de vacío y de no importarle a absolutamente a nadie.

Ojalá algún día esto cambiase y pudiese ser parte de algo o de alguien, como mucha gente lo es o lo ha sido para mí, aunque siempre haya sido a mi manera y siempre haya acabado perdiendo a las personas que más quiero, pero aunque ellas hayan decidido salirse de mi vida, siempre tendrán un hueco en mi corazón, ya que para mí siguen siendo importantes.