Ismael y su historia de amor a los 83

Ismael y su historia de amor a los 83

Ismael, tiene 83 años, él vive con dos de sus tres hijos, Alfredo y Margarita, en una preciosa casa en el barrio de Chamberí. Todas las tardes va a jugar la partida con sus amigos al hogar del jubilado. Allí juega al dominó, las cartas, el bingo… El siempre acostumbra a ir vestido de traje, pero era consciente de que sus hijos siempre le criticaban, porque decían que a esos sitios se tenía que ir de sport. Siempre estaban discutiendo por ello, pero el siempre defendía su postura. Su familia llegó hasta a ir a hablar con el director del centro, el cual les dijo que si Ismael iba limpio y aseado como era el caso, ellos no le iban a prohibir que se vistiera de una manera o de otra. Los familiares amenazaron con cambiarle centro, a lo cual Javier, que así se llamaba el director del centro, les dijo que no tenían nada que hacer ya que la asignación de centros la hacía la Comunidad de Madrid, y lo único que les quedaba era pagar uno privado, y que el supiera no estaban en condiciones de pagar uno. De momento Ismael sólo iba un rato por las tardes a jugar la partida, pero ese centro estaba pensado ya en el día de mañana cuando él no tuviese autonomía y alguien tuviera que atenderle, ya que tenía residencia, centro de día, fisioterapia etc. para los servicios que ahora mismo estaba utilizando no tenía que pagar nada, pero para cuando más adelante necesitase otras cosas tendría todo subvencionado. Javier también les explicó que no podían obligarle a vestirse de una determinada forma, ya que tenía la cabeza en perfectas condiciones, y podría ser perjudicial para el cuidador principal, ya que podrían quitarle los derechos y o bien dárselos a otro familiar o meterle en una residencia. Los hijos de Ismael se miraron entre sí, porque lo que no sabía nadie es que ellos guardaban un secreto, y es que maltrataban psicológicamente al anciano, por lo que si no querían ser descubiertos no les iba a quedar más remedio que cambiar de actitud. Le dijeron a Javier que entendían perfectamente lo que les había explicado, y que a partir de ahora Ismael podría vestir como él quisiera, y que ellos respetarían su decisión. Este les dijo que era lo mejor, ya que, aunque Ismael tuviera avanzada edad él era libre para tener una vida plena. Cuando llegaron a casa lo primero que hicieron fue llamar a su hermano Francisco, y contarle lo que habían hablado con el director del centro. Le pidieron que por favor viniese a su casa, que tenían que hablar sobre su padre urgentemente, y tenían que aprovechar después de comer, cuando él se iba a jugar la partida, así que lo bueno sería que viniera a comer y así le veía un rato y luego se quedaban los tres hablando y así no sospecharía nada. Francisco aceptó, y puntualmente a la 1:30 estaba entrando por la puerta. Su padre se llevó una gran sorpresa al ver que ese día comerían todos juntos, por lo que fue a cambiarse de ropa y a ponerse sus mejores galas. Disfruto mucho de la comida, pero aun así comió muy deprisa, ya que se tenía que ir a jugar su partida, porque lo que nadie sabía es que el sí guardaba un gran secreto, y es que desde hace un año había empezado a ir una simpática abuelita al centro a jugar la partida también, y a pesar de la avanzada edad de los dos ya que ella tiene 87 años, se habían enamorado perdidamente. Esa era la razón por la cual Ismael se arreglaba tanto para ir a jugar, y por la que a pesar del impedimento de su familia él seguía luchando cada día para que nadie le quitara su ilusión. Lo que nadie sabía es que en breve la pareja se iría a vivir juntos a la residencia de la cual dependía el club donde jugaban la partida, y ese día no iba a tardar mucho, ya que estaba programado para dentro de una semana. Esa semana en casa de Ismael parece que las cosas se relajaron un poco, ya que en la reunión que tuvieron sus hijos, acordaron que iban a dejar a su padre un poco más a su aire, al menos de momento, el caos llegó el día en que Ismael se puso a hacer las maletas. Sus familiares le intentaron detener contra viento y marea, pero él les dio una gran lección, y les dijo que el amor no tiene edad, y que no estaba dispuesto a seguir recibiendo su maltrato psicológico lo que le quedaba de vida. Así que se marchaba a ser feliz, y les deseaba todo lo mejor. Así fue como Ismael y Josefina empezaron su historia de amor en la residencia, donde a partir de ahora serían libres, y nunca nadie les volvería a decir lo que tenían que hacer o dejar de hacer, sino que les tratarían con todo el amor del mundo.

Fruto,Bichito,Paco y Bigotes distintos animales y cada uno con una personalidad

Rebeca tenía trece años cuando empieza esta historia. Vivía en el barrio de Arganzuela, en una casa mediana con sus padres Rosa y Ángel. Estaba teniendo una adolescencia difícil debido a que no podía salir de casa sola si no era con sus padres, debido a que su vivienda no estaba adaptada para poder usar una silla eléctrica, tenía una que había usado alguna vez, pero era difícil tan solo salir de casa, así que imaginaos el moverse por la calle, y encima con una silla de las más pequeñas del mercado, que no tenía fuerza para salvar obstáculos, y cuando llovía le dejaba tirada en cuanto se mojaba el mando. No tenía casi amigos, debido a que el instituto lo tenía en Aluche. Nunca había tenido animales, pero un día escribieron de la asociación de Espina Bífida contando que había una exhibición de perros de asistencia en las instalaciones de Fundación Bocalan en Madrid, allí les enseñarían los perros que tenían adiestrados para entregar próximamente. Conocieron a varios perros de los cuales recordaba a una perrita que se llamaba Frutopía, pero como no atienden a nombres largos por lo que la llamaban Fruto. Era una perrita muy buena, en la exhibición se rieron mucho con ella debido a que se equivocó y encendió la luz sin que se lo mandasen, cuando se dio cuenta se dio la vuelta y la volvió a apagar. Al terminar todo Rebeca echo la solicitud para conseguir un perro. A los pocos días o como mucho al mes le llamaron para hacerle una entrevista para ver que perro/a le venia mejor y ¡oh sorpresa le asignaron a Fruto y además se la llevaron a casa! Por fin tendría un animal, su primer perro. Estaba encantada de la vida. Era una perra super cariñosa. Desde el primer momento durmió en la habitación de Rebeca, cosa que le hizo mucha ilusión. Se fueron adaptando muy bien. Todos los días hacían diez o quince minutos de entrenamiento donde hacían todos los ejercicios que ya había aprendido con los entrenadores como abrir la puerta, coger cosas del suelo, abrir cajones o encender la luz. La verdad es que nunca consiguió que hiciese nada fuera del entrenamiento, pero para ella fue un gran apoyo psicológico. Empezó a tener más seguridad en sí misma lo que hizo que empezase a quedarse en casa ella sola con absoluta confianza por primera vez. No abría la puerta a absolutamente a nadie, solo cogía el teléfono, y el estar ella allí le quitaba todos los miedos. Ella le protegía, le daba confianza, le quería, le cuidaba, era su fiel amiga, su compañera, siempre dispuesta a hacerle feliz sin pedir nada a cambio. Era mágico estar con ella. Era lo mejor que tenía. Le enseño a cerrar puertas, pero no conseguí que lo mantuviera ya que lo hacia muy a lo burro y como era muy asustadiza un día al pegar un gran portazo se asusto y lo perdió. También la enseño a cerrar cajones con el morro después de meter algo. Era divertido trabajar con ella, aunque luego no sirviese para nada. Además, era muy lista, aprendía muy rápido e incluso empezó a hacer cosas por su cuenta que había visto que Rebeca no podía realizar y los demás tenían que apoyarle. Un día cuando llegó del instituto comenzó a quitarle la cazadora ella sola tirando de la manga. Como le destrozaba la ropa tuvieron que hablar con los adiestradores para ver como enseñarle a hacerlo despacio y coordinado para que todo saliera bien. Al final lo consiguieron, todo a base de entrenamiento y como siempre las grandes aliadas, las salchichas, que se le daban de premio cuando hacia algo bien. La vida con fruto era muy tranquila. Cuando llegaban siempre les estaba esperando en la puerta, y era bonito ver como la perra era consciente de que con los padres de Rebeca podía tirarse a jugar con ellos sin importar si hacia el bruto y con Rebeca siempre iba con más cuidado, porque sabía que podía hacerle daño o incluso en algunos momentos si alguien no la estaba sujetando se podía llegar a caer, por lo que siempre esperaba en esos casos a que Rebeca estuviera sujeta para empezar los mimos y los juegos con ella. Era espectacular ver esos momentos tan bonitos, cuidados y dulces. Dueña y perra hacían suyos momentos espectaculares donde primaba el cuidado del animal hacia el ser humano, a la que ella sabia que tenia que cuidar y proteger mas que a los demás. Rebeca al tener a fruto se dio cuenta de algo y es que al tener a Fruto consiguió sacar de dentro de su corazón sentimientos hacia el animal que nunca sabía que conseguiría sacar. Le hacia ser mas tierna, mas paciente, y muchas veces mas ingeniosa debido a que sabia que era la responsable de que ella aprendiese cosas nuevas. Pero a la vez Fruto también era la responsable de la muchacha en algunas cosas, debido a que gracias a la perrita Rebeca consiguió quedarse sola un rato en la calle en compañía de su compañera mientras que su padre hacia la compra. Eso fue un gran logro para ella. Lo mas triste era que no había ninguna ley que protegiera a los perros de asistencia, por lo que se tenían que guiar un poco por la ley de los perros guía y lo que más, de la buena voluntad de la gente. Tenían la documentación oficial de perro de asistencia para que les dejaran entrar en todos los sitios y además un peto que la perra tenia que llevar puesto cada vez que salía con su usuaria. Fruto falleció muy mayor de un tumor que la dejo ciega y la provocaba crisis epilépticas y en su último día de vida hizo que se volviese loca. Fue sacrificada para dejar de sufrir. Rebeca se quedo muy triste y hoy después de haber tenido otra perra más y tres hámster rusos que no hay dos animales iguales.

SOS: NOS ESTAN ASESINANDO POR PENSAR Y SER DIFERENTES.

Para los que no me conocéis, mi nombre es Marina, tengo 34 años y desde que nací tengo una lesión medular, espina bífida. Siempre he sido una persona feliz, nunca me he avergonzado de mi discapacidad y desde bien pequeña he intentado integrarme en esta sociedad lo mejor posible. Esto nunca ha sido fácil, debido a que siempre he tenido los colegios e institutos fuera de mi barrio. En el colegio siempre tuve a mi compañera de integración que me hacia la vida imposible debido a que se creía la mejor y me ponía en contra de todo el mundo, aunque siempre tenia a mis fieles defensoras Elena y Carmen, y luego se unió Vanessa, que siempre la plantaban cara cuando se pasaba demasiado. Hoy en día puedo llegar a decir que esto era bullyng y se podía haber denunciado. Cuando terminó la época del colegio en Vallecas decidimos sacarme del programa de integración para poder estar mas cerca del barrio, pero nos lo negaron porque tenia que tener todos los medios de la integración, por consiguiente exigimos que me pusieran enfermera en el instituto nuevo, porque en el colegio mi familia tuvo que llevar un papel firmado por el urólogo diciendo que podía aguantar sin sondarme  durante el horario escolar o si no me quedaba en la calle, aunque eso fuese perjudicial para mí. Después de mucho pelear lo conseguimos, aunque ese año empecé las clases un mes más tarde.

Cuando empiezas en un nuevo sitio, tienes nuevas esperanzas, y eso es lo que tenia yo, pero algo llamado Ministerio de Educación me los trunco, porque al empezar un mes mas tarde los grupitos de amigos ya estaban hechos. Por suerte me aceptaron bastante bien y pude hacer algún amigo. El ultimo año lo hice por diversificación y justo cuando estaba a punto de terminar el curso llego mi tutor de la ONCE y me dijo que porque no dejaba de estudiar y me ponía a vender cupones, yo le dije que no, que quería terminar lo que había empezado.

Al terminar la E.S.O empezó mi gran problema, que estudiar después de la enseñanza obligatoria. Un bachillerato no lo podía hacer porque ya me había costado bastante sacar lo obligatorio como para ponerme con mas nivel. La única opción era un ciclo de grado medio, pero no había ninguno adecuado a mí, por lo que tuve que elegir el que podían adaptarme mejor a mis necesidades, aunque no me gustaba en absoluto. Por suerte lo pude dividir en dos años y me fue más fácil. Aunque empecé las clases un mes mas tarde, esta vez debido a que nos quitaron la ruta escolar, este curso me toco la lotería. Conocí a unas chicas super majas que se convirtieron en mis mejores amigas. Aprendieron a llevar la silla como si fueran mi propia madre. Algunas veces venían a mi barrio a sacarme a la calle a dar una vuelta y lo pasábamos muy bien. En el segundo año del ciclo fue cuando nos cambiamos de casa y al poco tiempo empecé a usar una silla eléctrica. Esto fue un alivio para mí porque podía entrar y salir cuando me daba la gana e incluso aprendí a usar medios de transporte. Al terminar la parte teórica del ciclo me mandaron a trabajar seis meses y fue una odisea porque el autobús que pasaba por mi casa era accesible siempre aunque nunca le funcionaba la rampa, pero el siguiente era accesible uno de cada cinco por lo que me tiraba la vida para llegar. Pero ahí no acababa la cosa y es que cuando llegaba al trabajo tenia una tutora que me ponía a destruir papel y cuando tenia que vaciar el contenedor era mas grande que yo. A todo esto, la tutora del ciclo desde antes de empezar el ciclo tenia el planteamiento de que no me apuntase que no me lo iba a sacar, así que bien empezábamos. En el barrio nuevo todo me va muy bien, tengo un centro comercial muy cerquita, donde todo el mundo me conoce. Últimamente llevo unos años flojos de salud así que la verdad allí me siento muy refugiada. Después del ciclo me puse a buscar trabajo, pero como no salía nada empecé a hacer cursos. Trabaje en la once en servimedia, en otra empresa de la ONCE que no recuerdo el nombre y ahora llevo unos cuantos años en otra, pero casi todos de baja, debido a que mis problemas urológicos se han agravado. Intente aguantar todo lo que pude, pero tenia que ir a trabajar al otro extremo de Madrid y en los medios de transporte me era muy complicado, pero es que encima tenia problemas con la sonda, se me salía en cuanto me movía y cuando un día le pedí ayuda a mi jefa me dijo que ahí se iba a trabajar, no a pedir ayuda, y me subió la pernera del pantalón y me mando al baño, así que ese fue el último día que pise el trabajo.

Me pedí la baja y he intentado que me den la incapacidad, pero dicen que estoy igual que cuando empecé a trabajar, cosa que no es verdad, porque cada vez tengo infecciones mas gordas, debido a que tengo piedras en el riñón. Esto ha hecho que haya estado ingresada muchas veces, y muchas de ellas muy grave.

Para echar las piedras me han tenido que poner una sonda en el riñón que me da problemas cada dos por tres. Además durante estos años padezco de una depresión muy fuerte por la cual he tenido pensamientos de suicidio varias veces, además de estar inflada a medicación.

Actualmente llevo un tiempo militando en un partido donde participo activamente en mi distrital y en varios sectoriales. Desde que entre en el partido siempre he luchado por la integración de las personas con discapacidad, aunque muchas veces ha sido muy difícil, porque aun habiendo dado todo lo que podía y un poco más, siempre se me ha exigido un poco mas por parte de alguna gente no dándose cuenta de que estaba al borde del precipicio y tampoco se ha dado cuenta que cuando he acudido a esa persona para pedir algo ya había agotado todas las opciones que mi corta experiencia sabia. En ningún momento he querido hacer daño, ni saltarme leyes, ni ser mas que nadie, pero le pese a quien le pese tengo el mismo derecho a salir de mi casa que cualquiera y por supuesto que no voy a aceptar un no por respuesta cuando me cortan mi libertad.  No es justo tener que quedarme en mi casa un año entero porque alguien considera que hay cosas mas importantes que un discapacitado tenga libertad.

Desde que estoy con ellos he aprendido a desenvolverme mejor en muchos sentidos y además estoy aprendiendo a ser yo, a luchar por mis derechos, luchar por lo que pienso.

Últimamente desgraciadamente se esta dando una ola de asesinatos. empezamos con los asesinatos por violencia machista, pero también debíamos tener miedo por ser mujer y volver solas a casa, pero es que tampoco podemos amar a quien nos de la gana, porque nos pueden dar una paliza, igual que si eres extranjero, pero es que hoy ha sido Isaac. ¿Y porque? Por el simple hecho de tener TEA, una discapacidad. Sinceramente hoy 16 de julio de 2021 siento miedo de salir a la calle sin que venga un descerebrado y me haga algo por cualquier cosa, porque en pleno siglo XXI ya no tengo derecho a vivir en libertad.

ALGUIEN MUY ESPECIAL A QUIEN NUNCA OLVIDARÉ

Hace cosa de 7 u 8 años aproximadamente, conocí a un chico en una radio por internet, le había escrito una o dos veces.

Tenía una voz bonita y su música era interesante. La verdad que en esas dos escuchas se quedó todo, no recuerdo si él me escucho a mí alguna vez o no. Pasados algunos meses la radio hizo una quedada donde fuimos los dos. Aunque él llego un poco más tarde. Fué una velada muy agradable.

Cuando ya me iba nos pedimos los teléfonos, pero vino un pequeño marrón y es que los ascensores estaban cerrados. Menuda vergüenza el chico guapo me tenía que bajar por las escaleras. Me despedí de ellos y no recuerdo bien si me fui a mi casa o a la residencia. Nos pasamos media noche hablando y al final quedamos para el día siguiente. yo estaba súper nerviosa, La verdad qué es el chico me gustaba mucho, muchísimo. El día siguiente fue largo pero por fin llegó la hora. Fuimos al Retiro, dimos una vuelta y nos sentamos (y digo nos porque con dos narices me cogió y me sentó con él) en un banco.

Para mi gusto un poco lejos el uno del otro. Así que ni corta ni perezosa empecé a culear para acercarme a él y tímidamente él también se me acercó. Al final todo fue súper bonito. Nos llegamos a coger la mano e incluso a darnos nuestro primer beso. esa semana fué súper especial. Cuando yo terminaba mis cosas en la residencia él siempre me estaba esperando en la recepción. Todo el mundo se metía conmigo con que menudo novio más guapo y alto me había echado. Yo salía corriendo muerta de vergüenza.

El primer fin de semana fué algo inolvidable. Sus padres se habían ido al pueblo y me pidió que me fuera a pasar una noche con él. Enseguida le dije que sí, pero no fui capaz de avisar de que esa noche no volvería. Cuando llegamos a su casa todo fué especial desde el minuto -1, todo fué bonito. Pero más lo fue cuando acabamos los dos tumbados en su cama por petición suya. Claro está me tuvo que tumbar y accedió sin salir corriendo.Todo lo que me llevaba imaginando y deseando durante toda mi vida estaba ocurriendo.

Yo empecé a ponerme muy nerviosa, Porque claro mi movilidad en la cama es nula y yo me sentía súper mal. Me empezaron a dar unos expasmos por todo el cuerpo y me dió por decir que tenía miedo. Que no es que me diera, es que lo tenía de verdad. Él no paraba de darme besos y abrazos y de decirme que me quería y me tranquilizara.

Gracias a él lo fui consiguiendo. Llegó el momento de la penetración, y lo conseguimos. Yo la verdad no estaba sintiendo mucho, no sé si porque está muy nerviosa o por mi enfermedad. Pero estaba haciendo el momento más bonito de mi vida, hasta que pronunció las mágicas palabras “Te estás haciendo de vientre”. Me quería morir, pero por suerte él actuó bien y lo hizo mucho más fácil. Ya por la mañana recogimos todo y nos fuimos de allí.

También recuerdo momentos como el viaje a Aranjuez, por ejemplo. Que creo que fué a la semana siguiente. Habíamos avisado que lo haríamos y que por favor también el tren lo tenian que cambiar de via para poder subir con la silla, pero creo que no lo hicieron y tuvimos qué esperar. Cuando llegamos a Aranjuez resultó que era fiesta y no pudimos ver nada ya que no había nada abierto, pero pasamos un día muy agradable paseando por allí. De repente vimos un tren de esos que van por los pueblos y se me antojo montarme. Fué a ver si era accesible y no lo era, pero nos citaron a una hora para ayudarle a subirme. Seguimos dando una vuelta y a la hora indicada estábamos en el sitio. Les costó mogollón subirme, incluso entre 3.

Fué algo súper emocionante. Todo esto que he contado fué solo el principio. Pasado el primer mes me trajo una bonita flor, y durante los meses siguientes siguieron viniendo algunas cosas más. Cuando yo estaba en casa los fines de semana y me quedaba sola, siempre aprovechamos para pasar tiempo solos. Cosa que no ocurría muy a menudo.

En la última temporada que estuvimos juntos yo estaba un poco malita. Tenía problemas con la sonda. Un día él iba a irse a no sé dónde pero yo comenté en casa que si seguía sangrando tanto al día siguiente me iba a urgencias, y sin decir nada se quedó en casa. Cuando le avisamos se plantó en el hospital en media hora. Nadie lo había hecho antes por mí.

El último verano que pasamos juntos conseguí gracias a la directora del hotel dónde estábamos que viniera para nuestro aniversario. Casi muero de alegría. Íbamos a pasar los dos solos unos días. pero la alegría se me fué pronto. La habitación donde él estaría yo no podría entrar. Menudo trauma. Pero al final lo conseguimos arreglar. Fueron unos días increíbles. Los mejores de mi vida. Mis padres abajo y nosotros arriba, pero haciendo nuestra vida.

Cuando llegamos a Madrid todo cambio, él se distanció de mí hasta justo el día de mí cumpleaños. Pero como yo no soy tonta y sabía lo que iba a pasar, lo ignore. No iba a dejar que me estropearan mi día así que hablamos en unos días y nos dejamos de mutuo acuerdo.

Nos estuvimos viendo durante algún tiempo, incluso cuando le operaron de la rodilla yo le fui a ver a su casa. De vez en cuando me meto en su Facebook y algo se de él. Hace dos años me operaron y sé que la madre se lo dijo, pero ni siquiera fué capaz de llamarme. Actualmente solo sé de él por Facebook. Le echo de menos ¡No sabéis cuanto! Y es como si me hubieran arrancado un brazo y la cabeza, esto es insoportable sé que si me pidiera volver le diría que sí sin pensarlo a pesar de muchas cosas que pasaron entre nosotros. Después de unos días de escribir esto me he atrevido a felicitarle la Navidad y la verdad que no ha sido una mala experiencia.

¿UNA NAVIDAD DIFERENTE O UNA FALTA DE INTERÉS POR LOS CUATRO COSTADOS?


Estas navidades están siendo muy diferentes. En el mes de marzo nos atacó un virus bautizado como Coronavirus . Este nos ha afectado a en muchos sentidos durante el año, los colegios estuvieron cerrados mucho tiempo. los padres tuvieron que quedarse con los hijos en casa y en muchas ocasiones fue difícil, ya que estaban los dos trabajando, con lo cual no tenían con quién dejar a su hijo. Si este era ya lo suficiente mayor se le podía dejar solo con el peligro de que no se conectara a las clases o no hiciera los deberes. A menudo el problema se agravaba porque os niños tenían que compartir un dispositivo para poder asistir a clase de diferente curso a la misma hora. Algunos padres se quedaron sin trabajo durante la pandemia, por lo que no podían dar de comer a sus hijos o pagar sus casas, lo que hizo que muchas familias se quedaran en la calle, sin un misero recurso. El gobierno central prohibió los desahucios, pero en muchos casos el político correspondiente se pasó la normativa por el arco del triunfo. Tanto en las residencias de tercera edad como de diversidad funcional empezó a morir gente como chinches y muchas veces por más que retirasen los cuerpos tenían que hacinarlos durante días. Y NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE ponía remedio a esto. A finales de 2020 se comercializaron las primeras vacunas, no es obligatoria ponérsela. pero parece ser que a 4 de enero con todas las que han llegado solo se ha puesto una mínima parte . Llegó Navidad y no contentos con haber tenido ya dos olas del virus todo el mundo se lanzó a las zonas comerciales, a pesar de las peticiones de precaución y prudencia por parte del Gobierno central, a los bares, saltándose el máximo de seis personas por grupo y a menudo sin mascarilla. Un despropósito, culminado por la incitación por parte del alcalde de Madrid  a salir y a hacer cosas. Muchas personas con diversidad funcional, como es mi caso, llevamos metidas en casa desde marzo no solo por ser grupo de alto riesgo, sino porque la operación de arreglo de aceras no ha llegado a las de Carabanchel, que llevan reclamadas desde hace más de un año. , Para salir de mi casa yo tengo que pasar a diario por ellas y si antes era difícil y corría peligro de caer por mala visibilidad, ahora no puedo ni moverme porque se me llena de vaho la mascarilla.  pero sigamos con las cosas mal hechas , Menos mal que llegó el momento de la magia con la venida de los Reyes Magos de Oriente… Ah, no, calla, que se suspendieron las cabalgatas de barrio. ¿Todas? No, en el caso de Villaverde disfrutaron de su cutre cabalgata: un solo coche descapotable (que debió costar una pasta a la Junta Municipal) y tres reyes magos apelotonados. Por seguridad, deseamos que no hubiese casi niños esperando su paso.


Cabalgata Reyes Magos 2021 Villaverde (Madrid)

Quizá por eso el Ayuntamiento de Madrid, encabezado por la concejala de cultura, Andrea Levy, decidió cambiar los pajes reales por “Pajes Rangers”, para garantizar que vuestros hijos entreguen con seguidad la carta a los reyes. Eso si no salen volando con vuestros pequeños rumbo a Oriente.

Se quejaban ustedes de los Reyes Magos de Manuela Carmena, pero aquella alcaldesa al menos trabajaba, mientras que ustedes solo paralizan cosas. Empiecen a dar ya las Tarjetas Monedero y devuelvan la luz a los vecinos de la Cañada Real, arreglen Madrid y déjense de Reyes imaginarios. Si no hay reyes en los distritos no los hay en ninguno, seamos responsables. Y si los hay, que vengan con carrozas, pajes y trajes de calidad, pero sobre todo con responsabilidad.

FELIZ 2021 PARA TODAS LAS PERSONAS

Adiós 2020

Queridos lectores, hoy por fin damos la patada al maldito 2020, donde no ha traído casi nada bueno. Desde marzo llevamos con el coronavirus, lo que me ha obligado a estar casi todo el tiempo en mi casa. La primera parte en el confinamiento me quedé sin médicos gracias a la mala gestión de Ayuso, y nadie me cambiaba la talla por donde hago pis. Menos mal que apareció mi Ángel de la guarda y cuando me tocaba cambiarla me lo arreglaba todo para que me lo hicieran en casa. Aguanté así todo el confinamiento y ya casi al final me tuvieron que ingresar por una infección de orina bastante fuerte y de ahí vinieron otras cuantas infecciones con ingreso. Me mandaron una auto vacuna que por el covid tardaron en dármela un siglo, pero que ha sido el milagro, ya que llevo sin tener infecciones un mes y pico. Además, me han mandado otro líquido que me lo han conseguido que me lo den por el centro de salud para limpiarme la sonda y la vejiga y además me ayuda a prevenir las piedras. Pero es que también me han puesto en lista de espera para operarme y quitarme las piedras. Me estoy sintiendo muy sola, ya que no se prácticamente nada de nadie. Para mi todos los días son igual. En octubre empecé un curso en la asociación labanda, una asociación cultural de mi barrio. Estoy muy contenta, ya que somos una gran familia. Además, el curso es de relato corto y llevaba tiempo queriendo empezar a escribir. Lo estoy disfrutando mucho y aquí tenéis los resultados. Además, hay mucho compañerismo. Estos últimos días del año, aunque muy medicada, he tenido momentos que no me esperaba, donde he vuelto a ver a gente a la que quiero mucho, como son Elena y Carmen, mis mejores amigas del cole. Pase un día súper bonito con ellas y quedamos en vernos pronto.

Por lo demás hoy me pongo a pensar y sí, lo estoy pensando mal, pero mi familia y yo y la gente de mi entorno estamos bien y creo que eso es lo más importante por el momento. Feliz salida y entrada y adiós adiós 2020, pírate ya que no tengo hueco para ti en mi vida.

UN ENCUENTRO INESPERADO, Y CON EL MOGOLLON DE PERIPECIAS

Una mañana del mes de marzo un hombre de unos 40 años se levantó de la cama después de haber pasado no muy buena noche, y es que llevaba dándole vueltas a algo desde la tarde anterior. recogiendo su casa para mudarse a Paris había encontrado algo que se llevaba buscando mínimo 16 años. Si iba a la policía con ello sabía que le iba a traer problemas, pero y que hacía con aquel cuchillo jamonero medio oxidado y ensangrentado. Se paro unos minutos a pensar y ni corto ni perezoso se dispuso a buscar unos guantes para no dejar sus huellas y una bolsa donde poder transportarlo, cuando lo metió en la bolsa con sumo cuidado se dispuso a ir hacia el coche, pero cuando estaba de camino, Martin, que así se llama nuestro protagonista se encontró de sopetón con la hermosa de su vecina Rosa, del susto que se pegó se le cayó la bolsa y al caer se hizo un corte en el lateral de esta, dejando al descubierto lo que había en su interior. Este se apresuró a coger bien todo, pero parece que ya era demasiado tarde, porque estaba claro que Rosa le había visto y se había dado cuanta del bulto que este llevaba consigo. Ella le saludo con una bonita y amable sonrisa, pero para sorpresa de nuestro querido amigo se agacho a ayudarle con el bulto, y este sorprendido se tropezó y cayo al lado del roto de la bolsa. La amable señorita se dispuso a ayudarle a levantarse a lo que él respondió con gritos y manotazos. Rosa se retiró un poco bastante asustada, pero en un segundo Martin se recompuso y se puso en pie. Ya más calmado le pidió perdón a la dama y le explico que no necesitaba ayuda y que había reaccionado así porque tenía fobia a la cercanía de la gente, lo cual esta pareció tragárselo así que se quedó bastante tranquilo. Los chicos cruzaron unas pocas palabras y caballerosamente nuestro chico le dijo a Rosa que se tenía que ir, ya que llevaba un poco de prisa, ella le pregunto que para donde iba a lo que él le contesto que iría hacia el norte de la ciudad a hacer unos papeles, ella le pidió que la acercara a la comisaria a lo que el acepto a regañadientes. Se encaminaron al coche y Martin metió la bolsa en el asiento de adelante junto a él y abrió la puerta trasera para que su vecina subiera. Arranco con decisión y puso dirección a la comisaria lo más rápido que pudo. llegaron en 15 minutos y al bajar Rosa le pregunto si podía esperarla para luego acompañarle a donde el fuera y volver juntos a casa. Dudo un momento, pero pensó que si entraba con ella en la comisaria vería lo que haría y sabría así si esta le denunciaría o no, ya que sospechaba que, aunque de refilón había visto el cuchillo. Pero a la vez pensó que no podía entrar y dejar la prueba del delito sola y expuesta a ser vista, aunque tampoco entrar en la comisaria con la bolsa, por lo que decidió arriesgar y marcharse dejando allí a su vecina y exponiéndose a que le delatara. Arranco el coche no muy convencido, pero siguió con su camino, unos metros más adelante vio una tienda de chinos por lo que pensó en entrar y comprar una bolsa nueva más grande para guardar bolsa con bolsa. Salió corriendo hacia la tienda y por suerte tenían bolsas de tamaño suficiente en la misma puerta así que la cogió rápido y salió hacia el coche, arreglo todo y se dirigió rumbo a la comisaria a recoger a su vecina. Al llegar a la puerta e ir a entrar dio la casualidad de que ella ya salía por lo que no tuvo que dejar demasiado tiempo solo el coche. Esta al verle se sorprendió y le pregunto qué hacia allí, pero no se paró a contestarla y la azuzo hacia el vehículo. Una vez dentro la muchacha le pregunto hacia donde se dirigían a lo que este contesto que, hacia casa de un amigo suyo, que tenía que entregarle unas pertenencias. Ella le pregunto si a su amigo no le importaría que fuera acompañado a lo que él le contesto que no, pero que se preparara para andar mucho porque la casa de su amigo estaba en mitad de un bosque y que ya no había marcha atrás de volver a casa a dejarla ya que se le echaba el tiempo encima. Rosa no puso ningún problema por lo que iniciaron el viaje. Tardaron en llegar unos 20 minutos, en los cuales fueron charlando de diferentes cosas. Al llegar los dos chicos bajaron rápido del coche pues aún tenían un largo camino por recorrer, el único problema es que Rosa no sabía la verdad de donde iban y que en realidad iban a esconder las pruebas del asesinato del abuelo de su vecino, pero no solo eso, sino que a partir de ese momento le esperaban una serie de oscuras y terribles aventuras. Aparcaron el coche bajo unos frondosos árboles, para que así si pasaba un avión no viera el coche desde las alturas y bajaron del coche. Nada más bajar se miraron y el muchacho le indico el camino donde debían ir después de pensar unos segundos. Empezaron a andar, pero solo había vegetación baja por lo que tuvieron que caminar más de lo previsto, Martin se empezó a poner nervioso ya que estaba tardando demasiado en deshacerse del dichoso cuchillo y su acompañante empezaría a sospechar si no lo había hecho ya. Llegaron a un punto en el que ya estaban cansados y ella se empezaba a impacientar. De repente el camino se puso muy complicado ya que para seguir tenían que cruzar un rio con bastante agua, pero es que también estaba lleno de rocas y en su mayoría puntiagudas y peligrosas. Iba a ser muy complicado pasar aquello, pero tenía que seguir, no se podía rendir ahora que ya casi lo había conseguido y después de las peripecias que estaba teniendo que pasar. Los muchachos se miraron, pero decididos se remangaron los pantalones y se cogieron de las manos para pasar el terreno e ir más seguros. Pero había una complicación añadida y era la bolsa, era demasiado grande y contenía algo demasiado peligroso. Cogidos entre sí y despacio empezaron a caminar, en el camino había piedras más grandes que eran medianamente fáciles de sortear, pero también había hoyos y piedras un poco más pequeñas lo que hacía todo mucho más complicado. En los hoyos había pequeños animalitos que te mordían cuando intentabas pasar, así que era complicadísimo andar ni medio paso, ya que a la mínima te tropezabas y caías al suelo. Al empezar a resbalar la bolsa empezó a desteñirse lo que dejó al descubierto la de debajo y lo que es peor el roto. Esto hizo que nuestro chico empezara a correr para no ser descubierto dejando a su compañera atrás, pero este se tropezó y cayó sobre una gran piedra muy puntiaguda, lo que hizo que a Martin se le rompiera la camisa y lo que es peor la bolsa donde llevaba el objeto, el cual empezó a salirse de donde iba guardado, porque había tenido la mala suerte de traspasar las dos telas. Al ver lo que había dentro de la bolsa y que además la sospecha que tenía la muchacha de que había cambiado de sitio de transportar sus pertenencias se empezó a poner muy nerviosa y pensó en marcharse pero este presintió lo que iba a suceder y se adelantó diciéndole que el objeto que llevaba encima no era peligroso y que solo lo llevaba encima porque era un recuerdo familiar e iba a dárselo a un amigo para que se lo barnizara y así se conservara mejor. Esta no se creyó mucho la historia porque el cuchillo parecía estar lleno de sangre, pero no podía escapar en ese momento, así que con gran miedo siguió la ruta. Con gran esfuerzo consiguieron pasar el rio y seguir el camino, y cuál fue su la sorpresa del muchacho que a lo lejos se encontraron con una casa construida de troncos de árbol. Este le hizo pensar a su fiel acompañante que ya habían llegado a la casa de su amigo, donde le darían el cuchillo para que lo barnizara. Esta le pregunto si había que esperar a que lo barnizara o solo dejarlo y se lo devolvería otro día, a lo cual le contesto que solo era dejarlo y volverían a casa, y él lo recogería cuando volviera de Paris. Al llegar a la casa nuestro chico le dijo a Rosa que esperase un momento, tenía que averiguar si la casa estaba habitada o abandonada para saber cómo poder actuar. Nada más empezar a dar una vuelta se encontró con un anciano con el pelo muy largo y una barba muy larga y espesa. Se acerco a él y le pregunto si vivía allí a lo que este le contesto que sí y que era el dueño de ese paraje. Nuestro chico le pregunto qué porque vivía en ese sitio tan solitario, sin posibilidad de atención médica y sin ningún sitio donde poder comprar comida, a lo que el anciano le contesto que, si tenía cosas para alimentarse, él se alimentaba de los animales que cazaba en aquel sitio y cuando se ponía malo el sabia en cada momento que planta tenía que tomar para curarse. Martin se quedó observando a ese hombre tan curioso y a la vez se quedó pensando en qué hacer con el propósito que traía porque ya no era uno su impedimento si no dos los que tenía para deshacerse del objeto que traía al hombro y a parte aquel hombre tan bondadoso era la coartada perfecta para que su vecina se creyera que era el amigo a quien le llevaban la mochila. Pero el problema era que ya serian dos los que sospecharían de él. El hombre solitario le pregunto a Martin que hacia tan solo y con la sola compañía de una mochila por allí y el se quedo parado pensando que decir, ya que ahora tendría que inventarse una segunda historia, pero a la misma vez había un problema y es que estaba su vecina y tenia que concordar con que ese amigable ancianito era a quien habían ido a llevar el cuchillo pero a su misma vez él no se podía enterar o nuestro protagonista se vería en problemas. El joven le explico al hombre que no andaba solo, si no que estaba con una amiga que estaba esperándole mientras el inspeccionaba el terreno y que estaban allí en busca de un amigo pero que le daba la impresión o bien que se habían pedido o de que su amigo ya no vivía allí. El anciano le rogo que fueran a por su amiga mientras le iba contando que el solo vivía allí hace tres años y antes vivía allí un hombre de mediana edad que el mismo paseando por allí un día se encontró muerto. Al encontrarse la casa vacía decidió trasladarse allí y empezar la vida tranquila que siempre había deseado. Al decir esto el joven protagonista lo primero que pensó es en que la historia de aquel anciano se parecía mucho a la suya, ya que también había un fallecido que no se sabía quién lo había matado, pero ¿dónde habría enterrado este abuelo el cuerpo del anterior habitante del bosque?, la historia cada vez se iba liando más y sin ningún motivo ni explicación aparentes. Antes de llegar donde su vecina le pregunto a su nuevo amigo quien le dijo que se llamaba Arturo. Cuando llegaron con su vecina hizo las presentaciones y le conto a ella como se llamaba su nuevo amigo y que llevaba viviendo allí tres años, pero omitió que se encontró a un hombre muerto allí. Parece que su vecina se quedo conforme. El hombre les ofreció pasar noche allí, puesto que había sitio de sobra, a lo que dado que se estaba haciendo de noche ellos accedieron. Nuestro protagonista ya tenia la excusa perfecta para llevar a cabo su plan, o al menos intentarlo. ¿pero que debería hacer si era descubierto por alguno de los otros dos? Debería de trazar un plan lo más rápidamente posible y mantener la mente fría. Cuando llego la hora de acostarse Martín puso la maleta de almohada y sobre esta una sábana doble que Arturo le había dejado, y se hizo el dormido hasta que todo el mundo en la casa se durmió, entonces el con la cabeza muy fría y buen amueblada se levanto y cogió su bolsa y salió de la casa decidido a realizar lo que tenia entre manos. Para ello cogió una pala que encontró en un rincón de la casa, para poder hacer el agujero sin problemas. Empezó a dar vueltas en busca de un lugar adecuado para enterrar el cuchillo y de repente se encontró con un lobo. El animal empezó a atacarle y el empezó a gritar lo que hizo que sus compañeros de piso se alarmaran al escuchar los gritos y salieran en su búsqueda.  Cuando llegaron él ya se había deshecho del lobo, y aun con algunas magulladuras empezó a hacer un hoyo en un sitio algo retirado de la casa.  Lo que nadie imaginaba era que el deshacerse del lobo era que lo había matado, por lo que cuando sus amigos llegaron le encontraron con el lobo metido en el agujero e intentando enterrar el cuchillo en otro agujero contiguo. Los dos se quedaron parados, ya que estaba claro que el lobo lo había matado con los palos que yacían ensangrentados al lado de este, pero ¿de dónde había salido el cuchillo? Todos se miraron entre si con cara de pocos amigos, y a nuestro protagonista le empezó a entrar mas miedo que en toda su vida junta, porque le habían descubierto y ahora tenia que trazar un plan lo más rápido posible, pero que debería hacer. El hombre mayor se asomo a los dos agujeros que el otro hombre había hecho y muy enfadado empezó a gritarle que si no sabia que el lobo en aquella zona era una especie protegida, el le dijo que no sabia nada y que lo sentía, pero que se había sentido atacado y lo había tenido que matar. Arturo cogió un palo con la intención de darle un estacazo a Martín, pero este se adelanto y el golpe se lo dio el, con tan mala suerte que lo mato. Rosa que vio todo salió corriendo, pero Martín la alcanzo y la intento tranquilizar, pero en un descuido de esta cogió uno de los palos de la pelea con el anciano y la pego en toda la nuca y también la mato. Después de los dos asesinatos nuestro protagonista enterró los cuerpos de las dos personas y el animal y después salió de allí con paso ágil hacia su casa donde por fin podría descansar tranquilo tras deshacerse de la prueba que le llevaba torturando tanto tiempo y al fin había encontrado.

Una amistad de verdad, que no termina demasiado bien

— Buenos días A tod@s, soy Ángel Garrido, y hoy os voy a presentar a Marina, una chica de 34 años que nos va a hablar de alguna de sus amistades. ¿Buenos días el Marina como estás?

— Muy bien gracias, por suerte bien para estos tiempos que corren.

— Como he comentado nos vienes a hablar de tus amistades, ¿no es así?

— Si, es así. Os vengo a hablar de una de las que hoy en día sigue siendo una de mis mejores amigas.

— ¿Nos puedes contar un poco más de ella?

— Por supuesto, conocí a Patricia en tercero de la eso. La verdad es que no había hablado mucho con ella, sólo hola y adiós y poco más.

— ¿Tenías muchas amigas en tercero de la e.s.o?

— No muchas, ni siquiera Patricia era mi amiga. Era la amiga de una compañera de clase que se llamaba Cristina, y cuando venía a hablar con ella en los descansos siempre me saludaba. Lo que se dice amigas, pues no tenía, pero me llevaba bien con toda clase. Ya en cuarto fue cuando si considero que puedo llamar amiga a alguien.

— ¿Recuerdas a alguien de tercero con especial cariño?

— Si, claro. Había un par de chicas con las que me llevaba muy bien. Se llamaban Silvia y Rebeca, y luego había otra chica que el trato no era malo que se llamaba Eva y que, a día de hoy, aunque no demasiado, pero de vez en cuando seguimos teniendo trato.

— Decías en una pregunta de atrás que ya en cuarto es cuando podías considerar amigos a la gente, ¿guardas especiales recuerdos de ese año?

— Por supuesto, es un año que recuerdo con especial cariño. Mi año de diversificación fue especial, éramos muy poquitos en clase y además nos llevábamos muy bien. Ha sido el año que más integrada me he sentido en clase. Cuando había que hacer juerga ahí estaba Marina la primera, porque si no la juerga no tenía sentido.

— ¿Recuerdas a algún compañero y/o profesor/a con especial cariño de ese año?

— Claro, me acuerdo mucho de Patri, que siempre me jaleaba en las juergas, y además fue el principio de nuestra amistad. También me acuerdo de Víctor y de Johny, siempre con sus bromas, e intentando provocarme. Y yo como era más pava que otra cosa, en vez de seguirles la corriente, me ponía roja como un tomate y me quedaba callada. También me acuerdo de Jonathan, desde por la mañana siempre estaba con él, él y su novia iban a buscarme a la ruta para llevarme al ascensor y subir conmigo y ya quedarse conmigo en clase. Gracias a este chico ese año yo aprendí muchísimo en plástica, ya que me pusieron a utilizar regla, escuadra, cartabón y compas, y aunque era nivel elemental yo no tenía ni idea ya que nunca me lo habían exigido. Por último, también me acuerdo de Mercedes, mi compañera de integración. Ella siempre iba a su bola, y por más que nos metiéramos con ella e intentáramos meterla en nuestras juergas no había manera, y siempre se enfadaba con nosotros.

De profes de ese año, recuerdo con mucho cariño a Guada, del ámbito socio lingüístico, a Julio, nuestro tutor y profe del ámbito científico tecnológico y a Luis profe de automoción y electricidad, y no recuerdo si también de tecnología, que tuvo que luchar conmigo lo que no estaba escrito.

— Parece que os lo pasabais bien en diversificación. ¿Qué hiciste cuando lo terminaste?

— Pues, antes de terminar diversificación, vino mi tutor de la once, e intentaron que dejase los estudios y me pusiera a vender cupones, pero yo le dije que no, que para eso me llevaba esforzando todo el año y que la venta de cupones iba a estar ahí siempre si alguna vez lo necesitaba. Así que seguí estudiando hasta el final, con todas sus consecuencias. Al final conseguí titular y cuando tocó ver qué podía hacer empezó la dificultad, ya que todos los módulos de grado medio necesitaban que tuviese toda la movilidad de las dos manos bien, así que forzosamente me tuve que meter en auxiliar administrativo que aunque no me gustaba demasiado, sólo necesitaba adaptación en mecanografía y el resto lo podría cursar como los demás. La verdad es que en cuanto al profesorado no me lo pusieron muy fácil, pero bueno, al final conseguí sacarlo que es lo importante.

— ¿Por qué no te lo pusieron nada fácil los profesores?

— Lo primero, porque la que iba a ser mi tutora un día cuando me la encontré por la calle y la dije que el año siguiente me tenía de alumna, me dijo que no me apuntara ya que no me lo iba a sacar. Y lo segundo porque tuve una profe que yo sé que es muy buena, de hecho, me acuerdo mucho de ella, ya que mi tutora y ella fueron como la noche y el día. Fue muy dura conmigo desde el primer día, me dijo que yo ese curso no lo iba a aprobar a la primera, y así fue, el ciclo lo hice en dos años, y lo hice con la que me dejé para el segundo año y las dos suyas, porque me suspendió. Esa profesora a mí me ha hecho llorar muchas veces, pero sé que lo hacía por mí bien, ya que por ejemplo mi tutora nunca se preocupó de que yo aprendiese algo, simplemente me aprobó, pero ella siempre trató de explicarme que la vida no es fácil y que hay que luchar por ser alguien y aprender a hacer las cosas lo mejor que uno pueda con sus dificultades. Por eso hoy desde aquí te doy las gracias, María Ángeles, ojalá llegues a leer esto alguna vez.

— ¿Y en cuanto al tema de relaciones sociales, como fue en el ciclo? ¿Tuviste mucho problema, fue diferente a otros cursos?

— Si, la verdad que fue muy diferente. Yo empecé el curso un mes más tarde que todos los demás. Porque al haber acabado la e.s.o se me acababa de integración y me quedaba sin enfermera y sin nada. Y claro yo seguía necesitando mis sondajes, pero es que también nos dejaron sin ruta, para poder ir al centro escolar, ya que ese año se cubrían todas las plazas con los chicos de la e.s.o, y todos nos quedábamos sin transporte menos dos personas. Y el director del Instituto a buen criterio decidió que o todos o ninguno. Al final al cabo de un mes conseguímos volver con todos los medios de la integración, pero como siempre tarde y mal. Por todo esto que acabó de contar, yo pensé que todo iba a ser igual que siempre, es decir que me iba a quedar sola, ya que los grupos estarían hechos. Pero no fue así afortunadamente. Yo me sentaba en primera fila, y justo detrás se sentaban Eva, Silvia y Lorena. Esta última también estaba en silla de ruedas y en los recreos se iba con las otras dos, y a mí me daba una envidia que no podía con ella, sana por su puesto. Por aquella época yo estaba empezando a usar la sonda fija y no todas las semanas tenía el problema de no poder salir al recreo, además había días que me sondaban un poco antes del recreo para poder salir.

— ¿Qué hiciste para resolver este conflicto?

— En realidad yo no hice nada, un día hablando con las chicas salió en la conversación que yo había días que sí que podía salir con ellas y Eva me dijo que por qué no me iba con ellos en el recreo. En ese momento fui la más feliz del mundo, por fin tenía amigas, y amigas de verdad.

— ¿Cómo se manejaban con tu silla de ruedas?

— Ellas aprendieron a llevar la silla de ruedas como mi familia más cercana. Incluso algunas de ellas algunos fines de semana se venían a mi barrio y me sacaban a dar una vuelta. Las que más lo hacían eran Silvia y Patri y Lorena también venía mucho, pero cuando ella venía nos quedábamos en mi casa. La verdad es que lo pasábamos muy bien.

— ¿Cuánto tardaste en hacer el ciclo?

— En total tarde tres años, dos en el instituto de teoría y uno de tres meses de prácticas en una empresa.

— ¿Qué tal el segundo año?

— El segundo año empecé a usar la silla eléctrica, con lo cual comencé a tener más autonomía. Eso hacía que pudiese ir a muchos sitios con las chicas.

— ¿Tenías alguna amiga más el primer curso?

— El primer año también se unieron al grupo Silvia E. y  Patricia M., aunque con ellas salía menos y a día de hoy no sé nada de ellas. Con la otra Silvia y la otra Patricia fue con las que más piña hice.

— ¿Tienes algo que agradecerles especialmente?

— No tengo vida para agradecerles tantas cosas que han hecho por mí, pero de lo que más agradecida estoy es de que me hayan enseñado a desenvolverme en transporte público. Gracias a ellas, hoy soy lo que soy. Y a Lorena, pues creo que nunca fui capaz de decírselo a la cara, pero tenía una fortaleza inmensa. No la paraba nada. Un brazo suyo eran dos dedos míos, y a pesar de eso no estaba quieta ni un segundo. Cuando aún no tenía la silla eléctrica y por lo tanto no podía salir, muchas tardes se venía a mi casa a hacerme compañía ella sola desde su casa.

— ¿Como ha ido transcurriendo tu relación con tus amigas desde que os conocisteis hasta ahora?

— Hace unos siete años estuve en una residencia, y quizás ahí nos empezamos a distanciar, Silvia se hecho novio formal hace ya no sé cuántos años y claro eso hacía que la viese menos. Solo cada quince días, pero al menos nos veíamos. A Lorena la veía de vez en cuando. Por aquel entonces yo empecé a salir con un chico un par de años. Cuando terminé con él, yo caí en una depresión muy gorda por varios motivos y ahí fue donde me empecé a separar cada vez más de mis amigas. Un día me llamaron y me dijeron que Lorena había muerto y me tocó darle la noticia a todo el mundo.

— ¿En ese momento que relación tenías con tus amigas?

— Cada vez estaba más separada de las chicas, hasta el punto de que cuando querían saber de mí, llamaban a mi madre. Estuve hace dos años ingresada en Toledo y hasta fueron a verme, cosa que me sorprendió.

— ¿Ese gesto hizo que mejorasen un poco las cosas entre vosotras?

— Para nada, muchas veces que he estado ingresada en Madrid ni se han dignado a ir. De hecho a día de hoy hace meses que no las veo y con el coronavirus ni se han preocupado si sigo viva, sólo alguna vez Patricia, el resto nada y llevo sin salir de mi casa prácticamente nada desde el mes de marzo, no por el riesgo del virus, sino porque con la mascarilla se me empañan las gafas y no veo nada. Y si no soy yo la que me preocupo de cómo está la gente, nadie es capaz de hacerme una triste llamada.

— Bueno Marina, aquí terminamos la entrevista. Espero que te hayas sentido agusto.

— Muchas gracias don Ángel, contigo siempre es un placer charlar un rato. Nos vemos en la próxima

Un viaje para ver a la familia con un suceso inesperado entre medias

María y Juan son una entrañable pareja de ancianos que viven en Almuñécar. En primera línea de playa. Ella tiene 73 años y el 80. Son un matrimonio feliz, pero Juan está entrando en un principio de Alzheimer. El matrimonio, tiene una hija que se llama Beatriz. Ella vive en Londres y está casada con Marcos, un famoso locutor de la radio inglesa. Ellos viven en el mismo Londres y tienen una casa enorme. Recientemente acaban de tener un bebé, pero sus abuelos maternos aún no la conocían debido a que tenían miedo a que o los unos o los otros se contagiasen el coronavirus, y eso sería fatal tanto para la bebé como para los ancianos.

María, veía que la enfermedad de su marido cada vez iba avanzando más, y pese al miedo y que tenían tanto ella como su hija, decidió hablar con el médico de su marido para ver si sería bueno que este conociese a su nieta antes de que perdiese la memoria del todo. Al ir a consulta el doctor les dijo que sería muy beneficioso para el anciano ya que podría activar de alguna manera sus neuronas. Pero que deberían de tener muchísima precaución con el lavado de manos, el uso de mascarillas, y sobre todo ventilar muy bien los espacios, ya que tanto la pequeña como Juan eran grupo de riesgo.

Una vez que hablaron con el médico, se pasaron por la agencia de viajes a coger los billetes de avión. Saldrían en dos días. Al llegar a casa la pareja se dispuso a hacer las maletas y en el rato que estuvieron haciéndolas a la mujer le tocó explicarle a su marido dónde y a qué iban varias veces. El domingo a las 10 am cogieron el avión. Durante el viaje nuestro hombre se desorientó un montón y encima su mujer se empezó a encontrar mal. Inmediatamente el vuelo se paró en el aeropuerto más cercano y pusieron a todos los pasajeros en cuarentena. María dio positivo e ingresó en el hospital por su edad. por otra parte, a su marido se le llevaron a una residencia medicalizada, aunque dio negativo, pero necesitaba atención por su patología. Su familia le iba a visitar a la residencia todos los días. La primera vez fue María sola, y fue raro, ya que salvo algún momento de lucidez no conoció a su hija y no hacía más que preguntar por su mujer. A los tres días como vieron que el ingreso de su mujer se alargaba y que la cosa no tenía buena pinta decidieron llevarse a Juan a casa y allí presentarle a su nieta. En lo que hacían el viaje a casa, llamaron del hospital. María no había superado el virus y acababa de morir. Tenían que decírselo su marido, pero no sabían cómo iba a reaccionar. Lo primero que hicieron al llegar a casa fue presentarle a su nieta, no entendía muy bien de dónde había salido aquella preciosa niña, pero estaba encantado con ella.

Cuando le dijeron lo de su mujer parecía aparentemente sereno, pero decidieron que no participaría de los actos. Cuando abrieron el testamento, la hija decidió usar su parte de la herencia en la investigación del Alzheimer y con ayuda de su marido montaron una gran campaña en medios de comunicación. Hicieron rifas de lo que previamente habían hecho los ancianos afectados por Alzheimer en sus talleres y con el dinero recaudado más la aportación que dio el ayuntamiento se construyó un centro grandísimo para la investigación de la enfermedad y a él también acudían los afectados a realizar fisio, terapia ocupacional y un montón de cosas que les venían muy bien para mantener la cabeza activa.

DÍA MUNDIAL DE LA ESPINA BIFIDA E HIDROCEFALIA. 25 DE OCTUBRE

Hoy 25 de octubre es el día mundial de la espina bífida e hidrocefalia, dos enfermedades con las cuales nací pero que no me han hecho ver la vida de diferente forma que el resto de la gente. Esto no es por otra cosa que por la educación que he recibido por mi madre desde que era pequeña. Ella siempre me ha enseñado que tengo que luchar a pesar de las dificultades de la vida, ya que nada te lo dan regalado y cuando realmente deseas algo tienes que pelear por ello como cualquier ser humano, pero afortunadamente o desgraciadamente, según como se mire hay personas que tenemos que luchar un poquito más para llegar a nuestras metas, bien porque nuestras enfermedades nos pongan trabas en el camino o porque la misma sociedad nos las ponga, o incluso nosotros mismos nos llegamos a poner barreras mentales que hacen que nos sea muy difícil continuar con nuestras actividades porque podemos coger miedo al rechazo incluso. Mi vida con estas enfermedades no ha sido fácil pues además tienen asociadas otras enfermedades que dificultan mi día a día como son una hemiplejia izquierda que hace que todo el lado izquierdo de mi cuerpo vaya más lento y esté un poco más atrofiado que el derecho. La verdad es que las hemiplejias son más de la parálisis cerebral y no saben muy bien de donde viene en mi caso, pero como no se puede corregir y me toca convivir con ella pues decidieron no hacerme pruebas para investigar, total, seguiríamos siendo fieles compañeras de viaje. También tengo asociada incontinencia, tanto urinaria como fecal, esto siempre me ha traído más problemas, ya que siempre me han dado apuro los escapes, por miedo a que se rían de mi o al rechazo. Desde que empezaron mis primeros pasos en la enseñanza todo fueron problemas, ya que encontrar un colegio de integración de motóricos era complicado y más cuando él/la alumno/a necesitaba un sondaje cada poco tiempo. No me cogían en ningún sitio ya que nadie me podía sondar, por lo que hubo que conseguir un informe del urólogo que dijera que durante el tiempo que estuviera en el colegio no necesitaba sondarme, solo cambiarme de pañal, aunque eso fuera perjudicial para mí por las infecciones. Otra lucha continua era el tema rehabilitación, si me la daban en el colegio me echaban del hospital, ya que la política del hospital era que todo a los colegios. Mi madre estuvo en una pelea constante para conseguir que estuviese en el hospital hasta los 18. Otro tema con el colegio es que no había de motóricos en todos los barrios, por lo que yo por ejemplo vivía en embajadores y tenía el colegio en Vallecas. Eso hacía que la gente con la que me llevaba bien de clase estuviera lejos de mí y cuando yo saliera al parque a jugar ellos no estuvieran allí, si no otros niños diferentes con otros amigos diferentes, que, aunque me integraban ya tenían su pandilla del colegio ya hecha por lo que era más difícil para mí. Mi madre suplía las carencias de amigos del colegio llevándome también a clases de inglés y de teatro que yo recuerde, donde me relacionaba con niños de mi edad. Cuando llegué al instituto mi madre intentó acercarme al barrio, pero desde educación dijeron que no, ya que debía tener todos los medios de la integración, por lo que exigió que si se me sacaba del barrio fuese con todos los medios, incluyendo enfermera y todo. Esto me hizo empezar el curso un mes más tarde, ya que la enfermera llegó con retraso. Cuando estaba a punto de terminar cuarto de diversificación llego mi tutor de la once y me dijo que porque no dejaba de estudiar y me ponía a vender cupones a lo que yo les dije que no, que para algo estaba luchando por sacarme la eso y lo otro en caso de necesidad se podía hacer después. Seguí haciendo la eso y cuando termine empezó el gran problema por saber que narices hacer con mi vida, ya que un bachillerato por nivel no iba a ser capaz de seguirlo y los ciclos no había ninguno accesible para mí por el tema manipulativo. Al final nos decantamos por gestión administrativa, que con adaptación en mecanografía podría cursarlo sin problemas. Pero los problemas no acababan ahí, yo seguía en un instituto de integración, pero en los ciclos ya no había integración, por lo que por el cupo de plazas de ese año se llenaban las plazas en las rutas y había espacio para todos menos para uno, por lo que todos nos quedamos sin ruta. Empezó ahí una temporada de movilizaciones, ese año volví a empezar las clases tarde, ya que no empecé hasta que no conseguimos ruta.  Ese año yo empecé a usar a días sonda fija por lo que podía salir con mis compañeras a dar una vuelta o incluso había días que me sondaban antes para poder salir. A partir de ahí mi vida cambió para siempre. En el segundo año nos cambiamos de casa y empecé a usar silla eléctrica, lo que me dio más movilidad Cuando terminé el ciclo entre en una residencia. de discapacitados a hacer cursos y a coger más autonomía, no me fue muy bien la experiencia. Después empecé con la búsqueda de trabajo, pero no salía nada así que empecé a hacer cursos y prácticas hasta que en una entrevista me cogieron en Ilunion donde estoy actualmente, aunque estoy de baja desde hace tres años por problemas urológicos y de operaciones. Durante estos tres años prepararme oposiciones, intento fallido y ahora me he dedicado a intentar he empezado unos cursos en una asociación de vecinos. Empecé mi militancia en más Madrid y he creado el sectorial de diversidad funcional donde participo activamente y puedo decir que he conocido a gente que considero amigos e incluso familia.