UNA COMPRA INCOMPRENDIDA Y ARRIESGADA

Hay tiendas un poco peculiares que están regentadas por chinos. La gran mayoría de esas personas no entienden ni papa de castellano, por lo que cuando vas a sus tiendas y les preguntas nunca saben lo que les estas preguntando.

  • Hola, perdone, ¿tiene rotuladores para pizarra blanca?
  • ¿Rotuladore para piza qué?

Así se suelen quedar cuando les preguntas algo, y hay dos opciones posibles de respuesta:

  • Coooooooooooooooooooong

Llaman a su compañero desde la caja a gritos. Este entiende un poco mas de español y supuestamente debería de saber ayudarte mejor.

En muchos casos es así, pero en otros, te tienes que ir sin lo que ibas a buscar.

El otro caso posible, que ya se está haciendo en casi todas sus tiendas es que tienen contratada la mayoría del tiempo a una persona, casi siempre ecuatoriana y en algún caso española, pero que claro se ve obligada a aprender chino para comunicarse con ellos. Además, también será la encargada del trato con los clientes.

  • Merche 看看那边的人想要什么. (escrito)
  • Merche kàn kàn nà biān de rén xiǎng yào shénme. (hablado)
  • Merche mira a ver que quiere ese de ahí.

Una vez recibida la orden, Merche se acercaba a ver qué era lo que quería el cliente mientras que los otros miraban desde la lejanía, hablando alguna cosa en su idioma que por supuesto tu no entiendes y no sabes si se están acordando de tu madre. Cuando la persona que te esta ayudando te deja sol@, ya es lo peor, ya que no solo hablan a gritos mirándote fijamente, si no que encima te persiguen como si les fueras a robar. Dan ganas de no ir a comprarles nada o incluso robar algo.

EL HADA DEL CAUREL, Y UNA LECCION DE HUMILDAD

En el Camino de Santiago trabaja divina Alicia, el hada del Caurel. Su tarea es acercarse a los peregrinos a escucharlos suspirar:

  • ¿Me cruzaré con un amor? A eso he venido. Quiero uno transparente y luminoso.

Pero avanzar en fila como las hormigas dificulta el encuentro de los amantes. Por eso Alicia recorre el camino al revés con su farocleta mirando a los ojos de los solitarios. Sí los tienen anhelantes y respiran con fuerza les pregunta:

  • ¿Cómo te llamas?
  • Martina
  • ¿Buscas un amor de largo recorrido?
  • Sí, la verdad que sí.
  • Pues está cerca, lo he visto en Piedrafita, empapado por la lluvia. Tiene manos de carpintero, y sueños entrecortados.
  • ¿Me dará alegrías?
  • Una detrás de otra. ¿Lo esperaras?
  • En esta roca con mis prismáticos azules.

Oscurece, El hada se despide contenta de Martina. Enciende su faro para guiar a las aves como a los barcos y encontrar viajeros taciturnos en la noche. Cuando iba pasando la noche el hada vio pasar a un chico, con la cara muy triste, lo paró y le miró fijamente a los ojos.

  • Hola, soy Alicia, el hada del Caurel. ¿Dónde vas con esa cara tan triste? ¿buscas un amor de larga duración?
  • Hola Alicia, soy Óscar el príncipe de Huesca y tengo esta cara porque nadie me quiere en mi reino. Y sí, estoy buscando un amor de larga duración.
  • Óscar, si retrocedes un poco te encontrarás a Martina. Pero tienes que cumplir con dos condiciones: darle alegrías e irla a buscar donde ella está. ¿Lo harás?.
  • Lo haré encantado, pero con las pintas que llevo, dudo que ella se fije en mí, aunque le diga que soy un príncipe.
  • Ella tendrá que abrir su corazón, ya que tiene que decidir entre dos personas. Un chico que viene de Piedrafita y tú.
  • Seguro que le escoge a él, llevo días sin ducharme y llevo la ropa toda sucia.
  • El otro chico que se tendrá que batir contigo no está mucho más presentable que tú, así que no te preocupes.
  • Te haré caso y retrocederé hasta encontrar a la chica y veremos a ver qué pasa.

Los dos iniciaron sus respectivos caminos, el hada siguió buscando más viajeros y el muchacho se puso en la búsqueda de la muchacha. Por otra parte, el chico que venía de Piedrafita ya estaba muy cerca de Martina, donde ella le seguía esperando con sus prismáticos, lo que este no sabía es que se encontraría con otro joven y apuesto caballero. De repente el chico que venía de Piedrafita vio a la chica con los prismáticos azules y:

  • Madre mía ahí está la chica de la que me hablo el hada. Es tan bonita. Además, aunque lleve días caminando por aquí va tan bien vestida y yo voy hecho un asco. Me voy a meter detrás de ese arbusto  y sacaré mis mejores galas para así sorprenderla.

El muchacho termino de cambiarse rápidamente y salió en busca de la chica dándole un susto y ésta empezó a gritar. Justo en ese momento el otro chico estaba llegando donde se encontraban los otros dos. Martina se acercó al que acababa de salir de detrás del arbusto y empezó a hablar con él.

  • ¿Quién es usted? ¿Qué hacía detrás de ese arbusto?
  • Soy Sergio y vengo desde Piedrafita buscando un amor de largo recorrido. Alicia el hada me dijo que siguiera mi camino y que en él ella pondría a alguien para encontrarse conmigo ¿me pregunto si serás tú?
  • Yo también me crucé con el hada, en este mismo lugar. Y me dijo que esperase aquí, que estaba en camino un chico que venía de Piedrafita.
  • Ese soy yo. Me estaba cambiando para que me vieras un poco más presentable.

Martina se quedó con la boca abierta de lo presumido qué era. Mientras que veía acercarse al otro muchacho, ella seguía hablando con Sergio, pero miraba con cara de pena la llegada del muchacho. Le pidió a Sergio que esperara un momento y fue corriendo hasta el recién llegado.

  • Hola hermoso y dulce caballero. Soy Martina ¿necesita usted algo?
  • Hola bella dama, vengo buscando a una chica que según el hada del Caurel estaba por aquí y su único requisito es que se le dieran alegrías.
  • Soy yo, pero es raro, ya que ella solo me hablo de aquel muchacho.
  • No me trates de usted por favor, me llamo Óscar. El hada no te hablo de mi porque cuando tú la conociste ella aún no me conocía a mí. Me vio un poco más adelante y  tuve que retroceder un poco.
  • Hola Óscar, soy Martina. Me siento muy alabada de que te hayas dado la vuelta para conocerme.

Martina le pidió con la mano a Óscar Que se acercaran a hablar con el otro chico y así poder conocerlo mejor.

  • Hola de nuevo Sergio, te presento a Óscar. A él también lo manda el hada.
  • Hola Óscar, encantado de conocerte. veo que el Camino de Santiago no se te está haciendo muy fácil, o al menos eso dice tú estado físico y tu forma de vestir, poco adecuado para esta señorita.
  • Hola Sergio, el camino no se me está haciendo complicado y respecto mi estado físico y mi forma de vestir, si estoy así es porque no me preocupo de estar parando cada media hora, si estoy aquí es para lograr hacer el Camino, y sí, mi aseo personal es importante, pero también lo es el terminar el Camino.
  • Disculpa amigo, pero no quise ofenderte. Solo es que se merece lo mejor.
  • Y te aseguro que tendrá lo mejor, pero no creo el que  yo me cambie diez veces de ropa al día afecte mucho.

Los dos chicos se miraron desafiantes, mientras que la chica se mostraba pensativa.

  • Chicos no os peleéis, No merece la pena pelearse y menos por mí que no tengo nada que ofreceros.
  • Eso no es verdad, tú tienes mucho que ofrecer.

Le dijo Óscar. Mientras tanto Sergio miraba la hora en un pequeño reloj que tenía en su muñeca izquierda. Era tarde por lo que:

  • chicos deberíamos de buscar un sitio donde dormir calentitos y dignamente.

Los otros dos se juntaron a hablar un momento:

  • Óscar yo no sé lo que pretende el compañero, pero no me puedo permitir dormir en grandes sitios de lujo. Estoy durmiendo en mi tienda de campaña y solo paro una vez al día en un hotel barato para ducharme y descansar algo.
  • Tranquila yo hago lo mismo, no hay por qué gastarse mucho dinero para hacer las cosas. Mira aquí está mi tienda, es muy calentita y yo creo que no hace falta que montes la tuya, aquí entramos los dos.
  • ¿Pero y sí viene el compañero? Mejor cada uno en la suya .
  • Vamos a hablar con él y ya decidimos.

Martina tomó la palabra:

  • Hola Sergio he estado hablando con el compañero y nos gustaría saber dónde quieres dormir.
  • Me gustaría dormir en un hotelito qué hay a unos quince minutos. Es de tres estrellas.

Los dos chicos se miraron y se retiraron un momento del compañero.

  • Óscar yo no me puedo permitir lo que este chico quiere, yo prefiero dormir en la tienda de campaña y ducharme en una ducha común.
  • Estoy de acuerdo.

Se acercaron a Sergio y le contaron lo que habían estado hablando, a lo que éste no recibió de buen grado.

  • No es tanto dinero, por favor no me dejéis solo.

Óscar y Martina se miraron y dijeron al unísono:

  • tenemos tiendas de campaña así que dormiremos en ellas.

Miraron con tristeza a su compañero y se dispusieron a emprender el rumbo. Encontraron un sitio donde quedarse y:

  • no te preocupes que yo me encargaré de poner la tienda, tú descansa.

Cuando la tienda estuvo lista se metieron en ella dispuestos a dormir, pero se pusieron a hablar.

  • Martina tengo que confesarte algo que espero que no te aleje de mí.
  • Soy el príncipe de Huesca. Tengo grandes posesiones, pero cómo ves no me gustan los lujos. Me gustaría que pasaras un tiempo allí conmigo después del Camino.

Ella acepto encantada.

  • Pero tengo muy poca ropa conmigo.
  • No te preocupes, mis hombres te acompañarán a tu casa para recoger tus cosas y luego regresaréis.
  • Muchas gracias, Óscar eres un amor

Martina y Óscar se dieron ahí su primer beso. Terminaron el Camino de Santiago y ahora viven felices en una casita de Huesca, ya que Óscar abandonó sus tierras y pronto se casaron

UN DIA PARA EL OLVIDO

Una mañana Estefanía se dispuso a ir como cada año a ver a Luis, su escritor favorito a la Feria del Libro de Madrid. Cada año le visitaba en cada una de sus firmas. Ese día se le ocurrió algo de lo que se arrepentiría para el resto de su vida, ya que sin ninguna maldad le iba a perder para siempre. Él había estado para ella en las buenas, en las malas y en las regulares. Cuando llegó el turno de la chica, ella le pidió que se sentara en sus rodillas para hacerse una foto con él. En vez de aceptar empezó enfadarse y a decir que no, qué esas cosas solo las hacía con su novia. Después del lío que le había montado no le quedó otra que marcharse con un ataque de ansiedad. Se prometió que jamás se volvería a acercar a él. Sin embargo, le escribió varias veces en el Facebook y siempre hubo negativa. Ella pensó que no era mala pero que él había llevado las cosas por donde no eran. Empezó a tramar un plan para poder llegar hasta él y demostrarle que ella lo quería, pero no como él había llegado a pensar. El estaba muy enfadado y por más que Estefanía le trataba de explicar que no lo había hecho con malicia no había habido forma de hacerle entrar en razón. Nuestra protagonista lo pasó muy mal al principio. Fue como si le arrancaran un brazo de su cuerpo. Ya no tenía a ese amigo, a esa esa persona que ella quería tanto. La que había estado ahí día tras día animándola y dándole buenos consejos para seguir luchando. Tanto fue así que cuando Luis saco la tercera parte de la novela, Estefanía no fue capaz de poder leerlo de la tristeza que sentía por la situación actual que tenía con el chico. Al final para solucionarlo todo, en el curso de relato corto que estaba haciendo nuestra protagonista decidió hacer un relato ya que necesitaba soltar lo que llevaba dentro. Cuando llegó el final no consiguió acabarlo así que decidió mandarle el relato para que él hiciera el final. Él la contesto y le dijo que no estaba enfadado y que ya había hecho lo que había podido una vez y no iba a caer dos veces, también le deseaba lo mejor. Estefanía asumió que nada iba a ser igual. al menos no estaba enfadado, así que a partir de ahora trataría de tener un trato cordial. De todo esto nuestra chica aprendió una gran lección y es que no se debe de sobrepasar límites con personas famosas, ya que se pueden molestar.

MI PRIMERA SILLA DE RUEDAS ELECTRICA

El día que por fin pude utilizar la silla eléctrica fue mágico. Eran mis alas y mis piernas. recuerdo el primer día, mi cabecita loca no tuvo otra cosa que hacer que llamar a mi amiga Patri para salir a pasear. Pero no un paseo normal, cogimos el autobús y nos fuimos a Aluche. Nada más salir de casa ya la lié, porque ni siquiera sabía salir de la urbanización. Acabamos perdidas detrás del último bloque, y además la pise un pie. Menuda vergüenza pase. La subida del autobús fue sin inconvenientes, pero al llegar a Aluche la rampa no salía y no era capaz de salir yo sola, por lo que me pidieron que cambiará la silla a manual. Al ser mi primer día con la silla yo no tenía ni idea de cómo se cambiaba, así que me tuvieron que sacar a rastras. Ese día empezó para mí una difícil andadura, donde me iría dando cuenta que nada era de color de Rosa. Las calles están hechas un asco y eso hace que las sillas se estropeen más y tengamos más riesgo de escaras. Las tiendas tampoco son accesibles por lo que muchas veces nos tienen que atender en la misma calle. Esto último también pasa en barrios nuevos como el mío, que las tiendas abren y no se hacen accesibles, lo que hace que nuestra vida sea mucho más complicada. salir de mi casa significa quedar a las 5:30 y salir con 1:30h de antelación. Hace unos años la EMT era horrible, fuera verano o invierno me plantaba en la parada a esperar que viniera “mi autobús”. Tenía que dejar pasar autobuses sin rampa y con ella estropeada. Pero es que para más inri sí Iva muy lleno tampoco podría subir. así que te plantabas ahí con mogollón de tiempo y con cara de idiota hasta que podías dejar de ser un ciudadano de cuarto grado y subir. otro problema es sobre los ascensores de metro. Muchas estaciones no tienen ascensor y las que tienen en aquellos años no se mantenían. Hoy en día todos los autobuses de la EMT tienen rampa y el metro sigue incumpliendo la ley y tiene estaciones sin adaptar y las que lo están el mantenimiento es casi nulo. El metro una vez en el vestíbulo es bastante complicado porque en muchas estaciones es difícil encontrar los ascensores y saber a qué dirección tengo que ir. Con un poco de suerte consigo que alguien me ayude, sí no puedo tirar media hora dando vueltas por la estación. Ir de fiesta o a un concierto también es algo complicado. Las salas cuando como a mí te gusten cantantes poco conocidos, no suelen ser accesibles. Las discotecas tampoco al igual que los sitios donde se hacen las firmas de discos y libros. A pesar de todos estos inconvenientes siempre hay una cosa buena y es que antes cuando ni una rampa funcionaba los conductores siempre me echaban una mano para subir. Igual que cuando he ido a conciertos o firmas que no fueran accesibles, siempre hay algún voluntario que me coge a mí por un lado y a la silla por otro y me baja para poder participar. Aprender a moverme en transporte público y por Madrid en general no ha sido fácil, pero en los comienzos siempre he tenido ahí a mis amigas, Y si hoy tengo la soltura que tengo es gracias a ellas que han luchado conmigo incansablemente Desde los principios. La llegada de una silla eléctrica es algo especial, pero también a mi forma de ver es una forma de madurar, de ver la vida de otra perspectiva. Ves que, aunque con tus limitaciones tienes tu independencia. Te enseña salir de las faldas de tus padres, me ha enseñado que, aunque la vida sea más perra contigo tú siempre, aunque cueste, tienes que mirar hacia delante. Una silla eléctrica nunca es la cárcel, son tus piernas y lo tienes que valorar ya que es preferible eso a estar muerto o tumbado en una cama. sólo hay que descubrir qué y cómo te hace feliz. Que te encuentres con barreras a lo largo de tu día no significa que seas menos que los demás, solo es que tienes que luchar un poquito más para llegar a la meta. Para una persona con discapacidad salir a la calle y coger cualquier medio de transporte o simplemente dar un paseo le puede suponer mucho estrés, inseguridad, miedo … Se puede encontrar desde un escalón incluso en un sitio donde no es necesario y como tengas problemas de visión ya puedes salir a la calle con un paracaídas puesto o en su defecto con mil cinturones en la silla para no salir volando como lo he hecho yo en alguna ocasión y/o hacerte tú algo o que las sillas se rompan, pero como mínimo quedarte con cara de idiota diciendo ¿qué hace esto aquí? Como comentaba antes, coger un medio de transporte, es no difícil sino extremadamente complicado, estresante etc. Tienes que plantarte delante de una parada de autobús y en el caso de la EMT actualmente la rampas funcionan un poco mejor, pero no tenemos preferencia ninguna y si va muy lleno nos quedamos en la parada y si viene con un carro de bebé también. Y ya si la rampa viene estropeada pues para qué contar, eso ahora es menos frecuente, pero hace años estaba a la orden del día y te podrías tirar tiempo indefinido esperando hiciera frío o calor y nadie te daba más que la solución de esperar. En el metro es otro cantar porque por todo lo explicado anteriormente necesito mucha ayuda de la gente y muchos pasan o simplemente por lo que pesa en la silla no son capaces de ayudarme, casi siempre me ayudan los conductores a subir a subir al final. Más problemas que tengo en ese transporte son para sacar el bono o un billete, no llego a las máquinas. Tengo que pedir ayuda, y desde hace unos años para aquí lo tengo más difícil, ya que han quitado el personal de la estación por lo que en muchas ocasiones tengo que esperar a que venga alguien de otra estación para ayudarme, lo que puede suponer 15 minutos de espera por no haber una máquina baja. Ya dentro está el problema de que para mí muchas veces es complicado entender los carteles de la estación y cuando no encuentro ningún empleado y le pregunto a alguien y me lo dice al contrario no sabe el perjuicio que me hace. Lo primero por la pérdida de tiempo, lo segundo porque me tengo que poner a buscar una parada con ascensor y que funcione para dar la vuelta. Todo esto en el estado que estoy últimamente suele acabar en un ataque de ansiedad bastante importante. Creo que todo esto tan chulo pero costoso que llega con una silla eléctrica se podría evitar con unas mejores leyes en discapacidad y hasta que eso llegue con una mejor conciencia social. Porque en la sociedad cabemos todos        

DIA DEL VOLUNTARIO

Hoy 5 de diciembre, se celebra como cada año el día del voluntari@. Para los que no me conocéis yo tengo una discapacidad, una espina bífida a nivel lumbosacro, es decir a la altura de donde empieza el culo. además, tengo una hemiplejia izquierda que hace que todo ese lado de mi cuerpo vaya más despacio. Por todo esto mi movilidad es en silla de ruedas eléctrica, ya que durante todos los años de mi vida he ido perdiendo fuerza y movimiento, por las operaciones. desde bien pequeña estoy apuntada a la asociación madrileña de espina bífida, en adelante ameb, donde cada año hacemos campamentos, tanto en Semana Santa, como en verano. En ellos llevamos con nosotros a gente que nos apoya, durante todos los días, que son voluntarios, una enfermera o enfermero y un coordinador. L@s usuari@s ya casi tod@s nos conocemos, aunque de vez en cuando viene gente nueva. en cuanto a l@s voluntari@s no suelen repetir mucho, ya que trabajan o estudian y no tienen horarios compatibles. Antes siempre me tocaba de monitora con Raquel y Viole y el último año que fueron ya no me las pusieron y luego ya no he vuelto a saber nada de ellas. A Raquel creo que, si la he visto una vez en algo, pero nada más. La verdad que las echo de menos, me hacían muchas perrerías, pero lo pasábamos bien. Ahora últimamente con las que más me estaban poniendo eran con clara y sara, pero a sara últimamente no la ponen conmigo o no va. El que no se pierde una es mi niño óscar que no sé cómo lo hace pero siempre nos acaba tocando juntos, o al menos de apoyo, y esta guay ya que luego por las noches me tocan mis esperados sándwich. Un año me pusieron unos días con mi super Micha y fueron la bomba. también esta Mery, que lleva muchos años yendo, y aunque no ha sido mi monitora la quiero mucho. Os quería dar las gracias a tod@s y cada un@, l@s que he nombrado y los que no por hacernos la vida un poquito más fácil, por hacer de lo insuperable lo superable y por darnos siempre un poquito de vuestro tiempo, que para algunos de nosotr@s es mucho, ya que si no no tendríamos vacaciones. Gracias por esas actividades tan estupendas que nos preparais, aunque puedan resultar difíciles para vosotr@s, pero siempre estáis con una sonrisa. ¿Te creías que me iba olvidar de ti, mi pequeña Marta?, gracias por estar ahí día tras día después del campamento, aguantando mis días buenos y mis días malos. eres para mí una hermana y espero que ya lo sepas, pero estoy aquí para lo que me necesites. os quiero a todos voluntarios. a ver si termina todo esto y os puedo volver a ver.