Los timbres fantasmagóricos de Paraplejicos

Ricardo estaba ingresado en Paraplejicos y estaba casi seguro de que en su planta C3 había un fantasma que de vez en cuando salía a pasear.

Cambiaba las comidas que venían en las bandejas de fácil masticación por unas más duras, lo que hacía que los pacientes se ahogasen con más facilidad. Cogía las sondas de los carros de las enfermeras y aparecían metidos en los agujeros de los enchufes o, lo que es peor, en los agujeros de las traqueotomias de los pacientes.

Cuando la gente dormía y las enfermeras y auxiliares estaban de lo más ocupados nuestro querido fantasma se paseaba por todas las habitaciones tocando los timbres a diestro y siniestro volviendo loco a todo el personal que estuviese en ese momento en planta.

Ricardo empezó a correr la voz entre los pacientes de la presencia del fantasma y muchos le creían pero otros tantos pensaban que estaba medio loco . Hasta que nuestro fantasma decidía hacerles alguna broma como el día en que a Jorge, uno de los ingresados, le desapareció su silla de ruedas y se tuvo que quedar en cama toda la mañana hasta que la encontraron en el mirador de la planta.

Toda la dirección está loca buscando una solución pero de momento no ha conseguido exterminar a nuestro fantasmi que ya es uno más de la familia y aunque es la locura de los trabajadores hace los días más agradables a los pacientes.

Seguiremos informando desde el hospital.

Un ángel caído del cielo

Ayer a la hora de las pastillas de la noche, vino una auxiliar de otra planta y cuando me estaba dando el zumo fué un momento muy especial.

Estábamos las dos hablando, ella con su mascarilla puesta y me dijo con una voz muy cariñosa, que sepas que te estoy sonriendo. Esta panadería nos ha robado muchas sonrisas.

Gracias Nasi por tus palabras, por ser tan humana, por tu gesto de cariño.

Por más profesionales como tú y más sonrisas como la tuya, que hagan más amable la estancia en el hospital.

Un despertar diferente y especial.

Esta mañana cuando medio abría el ojo en el hospital de paraplejicos me he llevado una gran sorpresa, y es que en la planta teníamos inclusión en personal y pacientes.

Entraron a darnos el desayuno a mi compañera y a mí y mientras que la auxiliar y ella charlaban noté algo distinto en el habla de la auxiliar . Yo seguí escuchando pero no me atreví a preguntar nada aunque me daba la impresión de que tenía una discapacidad auditiva.

La verdad es que me llamaba mucho la atención como charlaba alegremente y sin ningún tipo de complejo con una persona que no conocía pero pensé que se sentía agusto por que la otra persona tambor tenía una discapacidades. Según fue transcurriendo la conversación, la auxiliar reveló lo que yo ya había pensado hacía un rato y es que tenía una discapacidad auditiva.

Una vez más ésto demuestra como una persona con grandes dificultades puede llegar a trabajar en un sitio de cara al público sin ningún problema, simplemente con un poco de paciencia.

Aunque se esté contratando a personas con estas discapacidades pienso que se debería formar al personal que trabaja con ellos para q pueda tener un mínimo trato con ellos, es decir, enseñarles lenguaje de signos y explicarle que cuando se habla con una persona de estas características hay que hacerlo despacio y claro para que se pueda mantener una comunicación lo más fluida posible.

Ella es Rebeca, auxiliar en la planta de niños en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y es sordomuda aunque está totalmente integrada en su trabajo.

Y llegó el milagro. 👨‍🦼👩‍🦼

Por fin después de un año y pico, de haber conocido de verdad lo que es la verdadera soledad no deseada, ya que la gente en los buenos momentos te adora pero en los malos tiempos si te he visto no me acuerdo y te pega una patada en el culo sin billete de vuelta.

Pero esto lo único que ha hecho es hacerme más fuerte 💪 y saber en cada momento con quien y como puedo contar.

Gracias infinitas a todos los que habéis estado a mi lado desde el principio hasta el final, pero gracias también a los que os quedasteis en el camino.

Aunque no lo creáis valoro mucho el tiempo que pasasteis a mi lado, porque de todos me llevo una enseñanza, en su mayoría buena y creerme que una y mil veces más volvería a echar el tiempo atrás para hacer las cosas de difere manera y volveros a tener en mi vida.

No me puedo olvidar de tres personas muy importantes para mí, mi madre, José Antonio y Carmen.

Gracias por estar ahí siempre, en los momentos en los que los días soleados se convierten en nublados y no encuentro la forma de llegar al final del túnel.

Por un 2023 lleno de aventuras y buenos propósitos vamos a por todo y mucho más.

Siempre habrá alguien para tenderte la mano.

A ti, que fuiste mi cerebro cuando me costaba pensar.

A ti, que fuiste mis ojos cuando los míos casi no querían funcionar.

A ti, que fuiste mis brazos y mis manos para poder hacer una vida lo más normalizada posible, cuando los míos no eran capaces de hacer absolutamente nada.

Gracias por las tardes de risas, de confidencias y por pasar los malos momentos a mi lado.

Mi eterna luchadora, cómo olvidarme de ti.

Compartimos pocos días juntas, pero la verdad es que fueron muy amenos, y ahora que no nos escucha nadie, que sepas que me has robado el corazón para siempre, porque nadie merece pasar por lo que tú has pasado.

A partir de ahora, me voy a encargar de que ni un solo día deje de brillar el sol por donde pasas porque es lo que te mereces ya que tienes un corazón de oro.

Y a ti mi otra esponja de confidencias y por supuesto mi baldosa del suelo, nunca os olvidaré porque a pesar del poco tiempo que compartimos juntos os lleváis un gran hueco en mi corazón.

Ojalá nos volvamos a ver pronto.

A mis dos yayis, han sido días duros, pero no os guardo rencor. Son edades muy diferentes y soy consciente de que es muy difícil encajar unas piezas del puzzle con otras.

A mis dos nuevas compañeras, gracias por devolverme la paz que necesitaba. Con ganas de recuperarme y poderos conocer un poquito mejor.

Y cumplimos tres años.

Quién me iba a decir a mí que hace 1097 días que por fin después de tanto tiempo iba a echar a andar un proyecto que siempre hace demasiado tiempo rondaba por mi cabeza. Siempre me había gustado escribir, y de hecho muchas veces lo había hecho aunque fuese para mí misma o incluso alguna carta para una tía mía o algún amigo, pero fue hace tres años cuando me vi en casa sin poder trabajar y con una pandemia de por medio y con una soledad no deseada y horrible, cuando empecé a buscar cómo dedicarme a ésto más profesionalmente.

Desde el principio nunca lo he tenido fácil porque mi cabeza muchas veces no estaba donde tenía que estar, pero nunca he estado sola afortunadamente. Desde el primer momento me acompaña alguien muy especial para mí que no es otra persona que Nuria, ella me ha enseñado todo lo que sé hasta ahora sobre este mundillo y con ella he reído, he llorado, pero sobretodo he aprendido que para llegar a conseguir algo no hace falta poner » un duro» de por medio, sino mucho trabajo, perseverancia y constancia. Con esas tres cosas conseguirás siempre llegar a donde te lo propongas .

Tampoco me puedo olvidar de mi madre y de María José.

Gracias a todas ellas hoy el blog sigue abierto porque, aunque a veces cuando han venido dificultades para seguir manteniéndolo a flote, ellas siempre han luchado porque nunca dejase de lado a vosotros, mis lectores.

Desde aquí, desde este pequeño espacio daros un «GRACIAS» enorme a tod@s l@s que me seguís pues desde el minuto uno y a los que os habéis unido después. Sin vosotros nada sería posible.

Tres de diciembre Día Internacional de las personas con discapacidad.

Otro año más seguimos pidiendo lo mismo, integrarnos en la sociedad como cualquier otro ciudadano, porque tenemos deberes pero también derechos.

Estos dos años de pandemia nos han dejado más aislados de lo que estábamos porque ha habido mucho parón y muchas veces cuando necesitábamos atención médica era imposible acudir a ella, o bien porque en el centro de salud o en el hospital no te cogian el teléfono.

Para acceder a consultas nuevas era todavía más complicado debido a que desde el gobierno de la comunidad se dio la orden de que se cerrasen las listas para acceder.

Nunca me ha gustado este día, porque como siempre digo no hay nada que celebrar pero sí mucho por conseguir.

Pero este año me gusta menos todavía porque desde hace un año me dieron una incapacidad permanente, lo que quiere decir que ya no voy a volver a trabajar, siempre renegaba de tener que levantarme pronto y tenerme que desplazar durante una hora y pico hasta mi puesto de trabajo, pero ahora me doy cuenta que aparte de tener un trabajo pues también era la forma de tener contacto con alguien diferente a mi familia y eso ya es muy difícil que lo vuelva a conseguir.

Por eso este año desde aquí lo que reivindicó es una inclusión plena y verdadera para todas las personas con alguna diversidad funcional, cada una en el nivel en el que lo necesite, y con los apoyos que lo necesite. Y ya si me pongo a soñar despierta un poco más que todo sea costeado por el estado y que de una vez por todas las familias más desfavorecidas puedan vivir dignamente como cualquier otro ser humano.

Con un poco de suerte el final del 2022 me traerá una nueva vida llena de nuevas experiencias para el 2023 aunque tenga que pasar las navidades en el hospital Nacional de parapléjicos de Toledo donde como de costumbre el trato es maravilloso, ojalá aprendiesen algo sobre discapacidad en tan solo uno de los hospitales que tenemos en Madrid para poder acudir de forma segura y sin tener que salir de nuestra comunidad.

Día Internacional de la lucha contra los trastornos de la conducta alimentaria (TCA)

Ayer se celebró el Día Internacional de la lucha contra los trastornos alimentarios.

Muchas veces éstos pasan inadvertidos ya que muchas veces ven a una niña o mujer muy delgada, o demasiado gruesa, pero nunca se paran a pesar que la mayoría de las veces esas personas no querrían estar como están sino que lo que tienen es un problema de salud llamado trastorno alimenticio.

Hoy es difícil detectarlo a uno mismo ya que nuestra afición prioritaria siempre va a ser la comida ya que nunca vemos el límite de dónde parar a la hora de comer.

Algunas veces buscamos hasta el último céntimo para poder comprar una migaja de comida.

Los trastornos de conducta alimentaria, si son controlados regularmente por un psicólogo o un psiquiatra y con su debida medicación pueden ser controlados muy positivamente, siempre y cuando el paciente ponga de su parte, pero para ésto hace falta lo que venimos pidiendo hace ya algunos meses : una sanidad pública, accesible, universal y de calidad.