Unas Navidades diferentes para muchos.

Marina, tenía  veintidós años, cuando fue ingresada en el hospital  Nacional de  Parapléjicos de Toledo  para someterse a una intervención quirúrgica. 

Un día  mientras estaba la ventana  abierta por la noche, entró una bonita canción, que la verdad sea dicha que le sonaba mucho, pero no era capaz de averiguar qué  cantante era.

Ni corta ni perezosa, le preguntó a su compañera sí sabía que cantante era y qué  canción, y después de pensar un poco le dijo que sí, que era Rozalén.

En seguida, se puso a buscar más canciones de la artista, y encontró un montón. 

Algunas ya las conocía pero otras las fué descubriendo poco a poco.

Todas las canciones de la  artista que iba escuchando Marina iban teniendo  un significado diferente, pero todas tenían un carácter positivo y social.

Desde ese mismo momento, supo que  Rozalén sería  su artista preferida por mucho mucho tiempo. 

Cuando salió del hospital, tenía muy claro que quería conocerla, ya que  gracias a ella y a su música había podido vencer la situación de la operación con mucha más facilidad, ya que escucharla le subía el ánimo.

Empecé a escribirla por redes a ver si había suerte y podía conocerla.

Por  fin un día me contestó dándome una dirección de su empresa, allí fue donde me dijeron que  podría  conocerla en el concierto de Madrid, que  al final no pudo ser.

Cuando llegó la feria del libro de ese año, un domingo, Marina se dispuso a ir a ver a su madre a la muestra final de su curso de teatro, pero de repente vio que firmaba libros aquella muchacha que un día escuchó por la ventana de un hospital, por la que al no poder dormir por las noches Marina siempre cogía sus cascos y se ponía  a escucharla, hasta que se relajaba de tal forma que se quedaba dormida.

Ese día  por fin, después de mucho empeño iba a conocer a su cantante favorita.

Cuando la vió, lo primero que se le ocurrió a Marina, fué echarle una tremenda bronca porque no la había podido conocer antes, etc. 

Sin embargo Rozalén le dijo que disfrutara el momento, y nuestra protagonista así lo hizo, aunque una hora más tarde sufrió una crisis de ansiedad que la cantante tuvo que ayudar a  parar, porque  pensaba que se había enfadado con ella.

Después de todo esto Marina siguió pasando por momentos complicados, infecciones de orina cada vez más fuertes, piedras en la vejiga y en los uréteres… pero siempre  le acompañaba su música, sobre todo Rozalén.

Por si teníamos poco,  en 2020 llegó una pandemia que  nos dejó a todos en casa por un bicho llamado Coronavirus, se cebó con muchos de nuestros mayores, y a Marina le dió  una gran lección, y es que nunca  podemos quejarnos de lo poco o mucho que salimos de casa, porque de repente puede venir algo externo a nosotros que nos quite nuestra mucha o poca salida al exterior. 

Marina  empezó a hundirse, pero un grupo de  músicos, entre los que se encontraba Rozalén  empezó a hacer conciertos los fines de semana así que pudo disfrutar de su gran pasión y descubrir grupos nuevos.

El confinamiento no fué fácil para ella, pero gracias a la música consiguió salir adelante, y además empezó a  buscar algún sitio donde aprender lo que tanto tiempo llevaba queriendo, es decir aprender a escribir bien. 

De esta idea surgió un blog, que tiene más de un año de vida y Marina cuenta con un premio de la  asociación APAIPA en relato corto.

La escritura y la música han salvado en inmensas ocasiones la Salud Mental de nuestra protagonista y hoy, diciembre de 2021 cuando lleva un mes  tirada en una  cama por unas escaras que llevaban tiempo haciéndole la vida  imposible, sin recibir  casi llamadas y visitas prácticamente, solo acompañada de una tablet, sus padres y su música. 

Un buen día Marina lee en Facebook que Rozalén ha pasado la Navidad sola por  contacto  con un contagiado y que  está muy triste.

Desde su cama y con su tablet decide ponerse a escribir algo que no sabe si su destinataria leerá alguna vez.

Un relato muy especial para decirle a la  muchacha que hace tres años escuchó por una ventana de un hospital, que no esté triste por  pasar una Navidad sola, porque hay muchos que no tienen con quien juntarse, porque están solos en el mundo, (o incluso peor) esto pasará y podremos juntarnos de nuevo, lo importante ahora es cuidarse y cuidar a los demás para que puedas tener más Navidades con los tuyos y para que puedas seguir llenando recintos y colandote por ventanas de hospital y en los sueños de la gente.