Días grises que se convierten en azules en un segundo

Hace días e incluso semanas o meses que me siento mal, pero por suerte aún queda gente que sabe reaccionar cuando se le dice que ya no puedes más y que a parte de estar día a día por el WhatsApp dándote ánimos es capaz de cogerse el coche con su marido y plantarse a verte en menos de lo que canta un gallo.

Nos conocimos en una de mis locuras de entonces, en una firma de libros, aunque Sara, la que ahora se ha convertido en mí amiga, solamente iba a recoger a su marido que trabajaba en la editorial. Me cayó muy bien e incluso por aquel entonces entonces ella ya me dijo que tenía que escribir un libro con mi historia y le comenté que si que me gustaba escribir pero que me faltaba base.

De esto hace ya por lo menos dos años y comencé a escribir hace más de un año y este blog lleva en marcha más de un año.

Gracias por estar ahí siempre. Y por más días como el de hoy, aunque con lluvia y tengamos que salir corriendo. Pero ha merecido la pena.