Reflexiones de fin de año.

Ayer alguien me preguntó que con que me quedaría de este año.

Y no supe que contestar, porque todo lo que me venía a la cabeza en ese momento me hacía daño, porque este año para mí en cuanto a relaciones personales ha sido complicado.

Lo mejor y que siempre ha estado ahí por supuesto David, que aunque en la distancia siempre dispuesto a escucharme y sacarme una sonrisa.

Jesús, que decir de ti, que a pesar de tu Asperger y tus problemas de comunicación eres una de las mejores personas que conozco, esta sociedad debería de aprender mucho de gente como tú. Siempre a mi lado y muchas veces sorprendiéndome gratamente con tus reacciones. Quizás la gente debería pararse a escuchar más lo que sientes y no dudar tanto de tus capacidades, simplemente dejarte vivir el momento.

Dani, siempre pendiente de mi. Incluso desde la distancia.

Por supuesto no me puedo olvidar de mí querida Nuria, que ha jugado un papel fundamental en mi vida este año. Ha estado ahí en momentos de todo tipo. Jugando siempre un papel fundamental en mi vida.

Para variar, este año la salud tampoco ha sido mi fuerte, por suerte apareció mi ángel de la guarda cuando peor lo estaba pasando y todo se volvió un poco más fácil.

En marzo me dió un yuyu bastante gordo que pensé que no lo contaba. Pero sin embargo ahí no estuve sola, conseguí lo que siempre había querido tener, unos amigos de verdad que me aceptaran y me trataran como una una igual, pero me lo tuve que cargar, con mis pocas habilidades sociales, esas que saco a pasear bastante amenudo.

En fin que para junio ya estaba otra vez más sola que la una. Las escaras iban de mal en peor. Este año mi cumpleaños lo celebré con los que de verdad me apetecía, pero una vez más por mi falta de entendimiento con la gente la volví a liar y perdí a otra de las personas más importantes de mi vida.

No ha sido un año bueno en cuanto a lo social, porque también una amiga de toda la vida llevo un año sin saber de ella. Sin saber que ha pasado y perdiendome crecer a su hija.

Sé que he hecho daño a demasiadas personas en nada de tiempo, y también se que va a ser muy difícil volverlas a recuperar, pero desde aquí solo quiero darles las gracias por haber tenido un rato para compartir conmigo durante este 2021, por haber estado ahí cuando más las necesitaba.

A finales de noviembre, ya por fin me tumbaron las malditas escaras, ya no podía más de dolores, así que me he acabado tumbando en la cama y llevo aquí tirada un mes y pico.

No me puedo olvidar de los que siempre están ahí, mis padres, aguantando mecha por todos lados, porque al fin y al cabo son los que tragan siempre con todo, primero con mis malas leches, pero luego cuidándome siempre que lo necesito.

Y por último, ¿Que le pediría al próximo año? Salud, sobre todo salud y seguir aprendiendo dotes sociales para no perder a nadie más y ganar a muchos más.