Un ángel caído del cielo

Ayer a la hora de las pastillas de la noche, vino una auxiliar de otra planta y cuando me estaba dando el zumo fué un momento muy especial.

Estábamos las dos hablando, ella con su mascarilla puesta y me dijo con una voz muy cariñosa, que sepas que te estoy sonriendo. Esta panadería nos ha robado muchas sonrisas.

Gracias Nasi por tus palabras, por ser tan humana, por tu gesto de cariño.

Por más profesionales como tú y más sonrisas como la tuya, que hagan más amable la estancia en el hospital.